Tambores de guerra. Una más de las profecías del fin de los tiempos

Ataque ruso contra Ucrania

Tambores aún lejanos, pero no tanto. Más nos vale que nos pongamos en guardia y en vela. Está profetizado:

Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras (Mt 24,6a)

Se levantará nación contra nación y reino contra reino (Mt 24,7a). 

Profecía referente a los últimos tiempos y que viene a unirse a otras que también se están dando hoy día, confirmando tal vez algo más que una simple coincidencia: la apostasía y enfriamiento de la fe, la persecución de los cristianos, la epidemias…

Estos momentos en que Rusia invade Ucrania inquieta o debería seriamente hacerlo y no limitarse a medidas coactivas de sanciones… (sin ninguna eficacia). China está silenciosamente observando y en cualquier momento, al comprobar la debilidad de los países democráticos de Occidente -por muy diversas razones, especialmente en plano de lo humano, principios y valores y grandeza…- entrará en acción (Taiwán está en el punto de mira, y otras islas del Pacífico), y entonces esto va a ser tremendo.

No nos cabe la menor duda de que estos son los prolegómenos de algo mayor, más grave, que está por venir. Se están tentando… como boxeadores  al inicio del combate; esa comprobación de fuerzas va a llevar a un cuerpo a cuerpo; es decir, que habiendo medido por parte de las dictaduras hasta donde pueden llegar, que están dispuestas a hacer e implicarse- las especies de  democracias de Occidente, avanzarán en el desafío hasta someter beligerantemente a poblaciones de la Tierra.

De modo que con la fuerza de las armas, a las que el mundo será incapaz -por temeroso y remolón- se enfrentar, más el poder económico y de dominio y dependencia de muchos países, que la necesidad y los políticos locos, han convertido en aliados, llegarán a dominar el mundo, a adueñarse de él.

Esto en parte es consecuencia del mirar para otra parte, de la pasividad comodona y aprovechadora, de todos, mientras estas dictaduras bélico comunistas iban haciendo de las suyas (perseguir las libertades) y acumulando poder. De modo que la fiera que en un principio parecía un gatito juguetón hoy se ha convertido en una bestia feroz y descomunal incapaz de hacernos con ella, y que amenaza al mundo con su «destrucción».

Ya lo advertimos mucho tiempo atrás:

No tardando el mundo no será igual. El factor China…

La China comunista no tiene remedio

China, un futuro temeroso

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