El comunismo -sobre el que ya advirtiera con sería preocupación la Santísima Virgen en Fátima y a quien el tiempo le ha dado la razón (le seguirán dando)- no hace sino que cometer fechorías allí donde se da; no hay país del mundo que esté bajo la influencia de esta ideología que no le vaya mal en el tema de las libertades, con las consecuentes represiones e injusticias.
La China es uno de esos países donde día tras día se dan noticias que atentan contra los derechos más elementales. Últimamente se han dada las siguientes:
- La dictadura comunista china vuelve a secuestrar a Mons. Shao Zhumin
- China fuerza la eliminación de aplicaciones de la Biblia y el Corán
- Apple se pliega ante China y elimina la Biblia de sus aplicaciones por «requisitos de permiso»
A la luz de esto -y ya llueve sobre mojado- y al respeto de la incorregible actitud del gobierno chino de hacer lo que le viene en gana, sin respetar a nadie ni a nada, hay que anotar la nula crítica u oposición y hasta la complacencia del mundo ante tanta arbitrariedad y atropello; cosa que algún día traerá graves consecuencias. Y por otro lado, está la relación de Vaticano y la Iglesia Católica, que guarda una actitud de silencio y hasta de sumisión ante la falta de consideración de Acuerdo firmado ante ambas partes, al cual la China no respeta para nada; hace unas fecha ya manifestó un sacerdote chino, recogiendo el sentir de la Iglesia fiel al Vaticano y no sometible a la patriótica del partido comunista chino: “No estamos viendo un resultado positivo del acuerdo con el Vaticano”.
Lo más triste de todo esto es el sufrimiento de mucha gente a manos de este régimen que impone por la fuerza, dictatoríamente, su ideología material-comunista, con un control férreo a base de monitorizar a la población, con cámaras por todas partes y de reconocimiento facial, y en continuo aumento, y los campos de concentración (de los que se dice hay unos 300), y la cantidad de gente desaparecida…
A lo que hay que añadir: el peligro que se cierne para la Humanidad, de que en un futuro (no muy lejano, cuando ya hayan adquirido el poder suficiente económico-tecnológico-militar) den un puñetazo en el tablero del mundo y se haga los dueños. Al tiempo.
Luego será demasiado parte para reaccionar, y los que ahora callan lo lamentarán.
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