Signo de los tiempos: la apostasía

La apostasía o enfriamiento de la fe es uno de los signos anticipadores del fin de los tiempos. Tan es así este fenómenos del abandonos de la fe que se nos dice en las Escrituras que cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lc 18,8), y si no se anticipara la venida del Señor no quedaría ningún creyente en el mundo, y también se menciona un Resto, es decir una pequeña parte o una muestra de fieles que aún sostendrá testimonialmente la fe en Cristo Dios.

Que el mundo camina en esta dirección de deserción real de la fe es una evidencia, aunque digan que aumentan el número de cristianos; entre otras cosas porque los que se alejan apostatando de la fe de sus antepasados representan la vanguardia de la misma y que marcan la dirección a seguir; porque el discurso material-relativista-marxista-nihilista-hedonista se está globalizando como único espíritu del tiempo.

En cuanto a algunos datos que hablan de esta deserción, que por la rapidez y envergadura, podríamos de calificar de inédita y apabullante, pueden ver estos artículos que publicamos con anterioridad:

El avance de la apostasía

Signo de los tiempos: el enfriamiento de la fe

La apostasía es un hecho, ya está aquí

 Añadimos un dato más, que aún en el plano teórico parecen paliar la cruda realidad de lo que realmente en la práctica nos consta nula vivencia de la religiosidad de la ya presente generación de jóvenes en nuestro mundo occidental.

En Europa Occidental dicen ser:

Religiosos y espirituales 24%
Religiosos pero no espirituales 15%
Espirituales, pero no religiosos 11%
Ni religiosos ni espirituales 53%

En el mundo en general:

En América tanto del Norte como la Latina se está dando un paulatino abandono de la fe cristiana, en el Norte es muy acusado, en sintonía con Europa. En África aumenta, siendo la única esperanza ¿pero por cuánto tiempo? En Asía, pensemos en China, la India…, con un inmensas poblaciones ateas o no cristinas, donde que hostigan a los creyentes en Cristo hasta el martirio; lo mismo cabe decir de los países islamistas, todos ellos impenetrables por la fe cristiana.

 El que este signo del abandono de la fe unido a otros —a todos los signos, más de una docena— se estén cumpliendo en esta época como en ninguna otra, ¿qué cabe pensar?, ¿vaticina algo concluyente?

Haríamos bien, pues, los que creemos firmemente en estar preparados para lo que pueda venir y no tardando.

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