Hoy les traemos algunos textos que hemos extraído de los escritos del gran poeta, místico, doctor de la Iglesia y santo carmelita san Juan de la Cruz, que vivió en el siglo XVI, y que compartiera vivencias espirituales, cotemplativas, con la igualmente santa, doctora, mística… santa Teresa de Jesús. Ambos reformaron e impulsaron la orden carmelita.
¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche!
¡Oh vida de vida mía!
CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!,
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado! (estrofa 4)
La música callada,
la soledad sonora (estrofa 14
Ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio. (Estrofa 19)
CANCIONES DEL ALMA
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta que guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
¡No llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
¡Oh lámparas de fuego!
Donde secretamente solo moras.
COPLAS
Entréme donde no supe,
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.
Estaba tanto embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo. (3)
Cuando más alto se sube,
tanto menos se entendía,
Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios, arguyendo,
jamás le pueden vencer; (6)
Y si lo que queréis oír,
consiste esta summa sciencia
en su subido sentir
de la divinidad esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo. (8)
Vivo sin vivir en mí
Y de tal manera espero,
Que muero porque no muero.
En mí yo no vivo ya,
Y sin Dios vivir no puedo.
LETRILLAS, (III)
Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en anda.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a los que no sabes,
has de ir por donde no saber.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a los que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dexas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo
Y cuando lo ventas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.
Cuando ya no lo quería,
téngolo todo sin querer.
Cuando más tenerlo quise,
con tanto menos me hallo.
Cuanto más buscarlo quise,
con tanto menos me hallo.
Cuando menos lo quería,
téngolo todo sin querer.
Ya por aquí no hay camino,
porque para el justo no hay ley;
él para sí se es ley. (III)
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SUBIDA DEL MONTE CARMELO, I
Sólo el que por ello pasa lo sabrá sentir, mas no decir. (Prólogo).
Queriéndolas nuestro Señor poner en esta noche oscura para que por ella pasen a la divina unión, ellas no pasan adelante; a veces por no querer entrar o dejarse entrar en ella, a veces por no se entender y faltarles guías idóneas y despiertas que las guíen hasta la cumbre. Prólogo.
Porque hay almas que, en vez de dejarse a Dios y ayudarse, antes estorban a Dios por su indiscreto obrar o repugnar, hechas semejantes a los niños que, queriendo sus madres llevarlos en brazos, ellos van pateando y llorando, porfiando por se ir ellos por su pie, para que no se pueda andar nada, y si se anduviere, sea al paso del niño… Prólogo.
En esta primera canción canta el alma la dichosa suerte y ventura que tuvo en salir de todas las cosas afuera, y de los apetitos e imperfecciones que hay en la parte sensitiva del hombre por el desorden que tiene de la razón. Para cuya inteligencia es de saber que, para que una alma llegue al estado de perfección, ordinariamente ha de pasar primero por dos maneras principales de noches, que los espirituales llaman purgaciones o purificaciones del alma. (Cap. 1)
La primera noche o purgación es de la parte sensitiva del alma, (…) y la segunda es de la parte espiritual, (…) y tercera parte cuanto a lo activo, porque cuanto a lo pasivo será en la Cuarta. (1)
Y esta primera noche pertenece a los principiantes al tiempo que Dios los comienza a poner en el estado de contemplación, de la cual también participa el espíritu. Y la segunda noche o purificación pertenece a los ya aprovechados al tiempo que Dios los quiere ya poner en el estado de la unión con Dios; y ésta es más escura y tenebrosa y terrible purgación. (1)
Quiere, pues, en suma, decir el alma en esta canción, que salió sacándola Dios sólo por amor de él, inflamada en su amor en una noche oscura que es la privación y purgación de todos sus apetitos sensuales acerca de todas las cosas exteriores del mundo y de las que eran deleitables a su carne, y también de los gustos de su voluntad, lo cual todo se hace en es purgación del sentido, y por eso dice que salía estando ya su casa sosegada, que es la parte sensitiva, sosegados ya y dormidos los apetitos en ella, y ella en ellos, porque no se sale de las penas y angustias de los retretes de los apetitos hasta que estén amortiguados y dormidos. (1)
Y esto fue «dichosa ventura», meterla Dios en esta noche, de donde se le siguió tanto bien, en la cual ella no atinara a entrar, porque no atina bien uno por sí solo a vaciarse de todos los apetitos para venir a Dios. (1)
Por tres cosas podemos decir que se llama «noche» este tránsito que hace el alma a la unión de Dios: La primera, por pare del término d3 donde el alma sale, porque ha de ir careciendo el apetito de todas las cosas del mundo que poseía, en negación de ellas; la cual negación y carencia es como noche para todos los sentidos y del hombre. La segunda, por parte del medio o camino por donde ha de ir el alma a esta unión, lo cual es la fe, que es también escura para el entendimiento como noche. La tercera, pro parte del término adonde va, que es Dios, el cual ni más ni menos es noche escura para el alma en esta vida. Las cuales tres noches han de pasar de por el alma, o por mejor decir, el alma pro ellas, para venir a la divina unión con Dios… (Cap.2)
La causa por que le es necesario al alma para llegar a la divina unión de Dios pasar esta noche escura de mortificación de apetitos y negación de los gustos en todas las cosas, es porque todas las afecciones que tiene en las criaturas son delante de Dios puras tinieblas, de las cuales estando el alma vestida no tiene capacidad para ser ilustrada y poseída de la pura y sencilla luz de Dios, si primero no las desecha de sí, porque no pueden convenir la luz con las tinieblas. (4)
La razón es porque dos contrarios, según nos enseña la filosofía, no pueden caber en un sujeto; y porque las tinieblas, que son las afecciones en las criaturas, y la luz, que es Dios, son contrarios y ninguna semejanza ni conveniencia tienen entre sí. (4)
La afición y asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afición tanto más la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado… (4)
Y toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia. (…) El alma que pone su corazón en los bienes del mundo sumamente es mala delante de Dios,. y así como la malicia no comprenhende a la bondad, así esta tal alma no podrá unirse con dios, el cual es suma bondad. (4)
Toda alma que hiciese caso de todo su saber y habilidad para venir a unirse con la sabiduría de Dios sumamente es ignorante delante de Dios, y quedará muy lexos de ella, porque la ignorancia no sabe qué cosa es sabiduría, como dice san Pablo, que esta sabiduría le parece a Dios necedad… De manera que, para venir el alma a unirse con la sabiduría de Dios antes ha de ir no sabiendo que por saber. (4)
Y todo el señorío y libertad del mundo, comprado con la libertad y señorío del espíritu de Dios, es suma servidumbre y angustia y cautiverio. Por tanto, el alma que se enamora de mayorías o de otros tales oficios y de las libertades de su apetito, delante de Dios es tenido y tratado, no como hijo, sino como bajo esclavo y cautivo, por no haber querido él tomar su santa doctrina, en que nos enseña que el, que quisiere ser mayor sea menor, y el que quiere ser menos será el mayor; y, por tanto, no podrá el alma llegar a la real libertad del espíritu que se alcanza en su divina unión, porque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no puede morar en el corazón sujeto a quereres, porque éste es corazón de esclavo, sino en el libre, porque es corazón de hijo… (4)
Y todos los deleites y sabores de la voluntad en todas las cosas del mundo, comparados con todos los deleites que es Dios, son su pena, tormento y amargura. (4)
Todas las riquezas y gloria de todos lo criado, comparado con la riqueza que es Dios, es suma pobreza y miseria; y así, el alma que lo ama y posee es sumamente pobre y miserable delante de Dios, y por eso no podrá llegar a la riqueza y gloria, que es el estado de la transformación en Dios. (4)
Mejor es el fruto que hallaréis en mí que el oro y que la piedra preciosa; y mis generaciones, esto es, lo que de mí engendraréis en vuestras almas, es mejor que la plata escogida. (cap.4)
La distancia que hay de todo lo que las criaturas son en sí a lo que Dios es en sí, y cómo las almas que en alguna de ellas ponen su afición, esa misma distancia tienen de Dios; pues como hemos dicho, el amor hace igualdad y semejanza. (5)
Es suma ignorancia del alma pensar podrá pasar a este alto estado de unión con Dios si primero no vacía el apetito de todas las cosas naturales y sobrenaturales que pueden impedir. (…) es puramente transformación en Dios…(5)
…en el Exodo, donde se lee que no dio Dios el manjar del cielo que era el maná a los hijos de Israel hasta que les faltó la harían que ellos habían traído de Egipto; dando por esto a entender que primero convine renunciar a todas las cosas, porque este manjar de ángeles no conviene al paladar que quiere tomar sabor en el de los hombres… (5)
El que quiere amar otra cosa juntamente con Dios, sin duda es tener en poco a Dios, porque pone en una balanza con Dios lo que sumamente (como hemos dicho) dista de Dios… (5)
Es menester que el camino y subida para Dios sea un ordinario cuidado de hacer cesar y mortificar los apetitos; y tanto más presto llegará el alma cuanto más priesa en esto se diere; mas hasta que cesen no hay llegar, aunque más virtudes ejercites, porque le glta el conseguillas en perfección, la cual consiste en tener el alma vacía y desnuda y purificada de todo apetito… (5)
Cómo estos apetitos causan en el alma dos daños principales: el uno es que la privan del espíritu de Dios, y el otro es que al alma en que viven la cansan, atormentan, escuren, ensucian y enflaquecen… (6)
En tanto que el ama se sujeta al espíritu sensual no puede entrar en ella el espíritu puro espiritual. (6)
Estas imperfecciones habituales son: como una común costumbre de hablar mucho, un asimientillo a alguna cosa que nunca acaba de querer vencer, así como a persona, a vestido, a libro, celda, tal manera de comida y otras conversacionillas y gustillos en querer gustar de las cosas saber y oír y otras semejantes. Cualquiera de estas imperfecciones en que tenga el alma asimiento y hábito es tanto daño para poder crecer e ir adelante en virtud que, si cayese cada día en otras mucha imperfecciones y pecados veniales sueltos que no proceden de ordinaria costumbre de alguna mala propiedad ordinaria, no le impedirán tanto cuanto el tener el alma asimiento a alguna cosa, porque en tanto que le tuviere, excusado es que puede ir el alma adelante en su perfección, aunque la imperfección sea muy mínima» (11)
El alma ordinariamente entra en esta noche sensitiva en dos maneras: la una es activa; la otra, pasiva.
Activa es lo que el alma puede hacer y hace de su parte para entrar en ella.
Pasiva es en que el alma no hace nada, sino Dios la obra en ella, y ella se ha como paciente. (13)
Traiga un ordinario apetito de imitar a Cristo en todas sus cosas, conformándose con su vida, la cual debe considerar para saberla imitar y haberse en todas las cosas como se hubiera él.
Cualquiera gusto que se le ofreciere a los sentidos, como no sea puramente para honra y gloria de Dios, renúncielo y quédese vacío del por amor de Jesucristo, el cual en esta vida no tuvo otro gusto ni le quiso que hacer la voluntad de su Padre, lo cual llamaba él su comida y manjar. (13)
Y para mortificar y apaciguar las cuatro pasiones naturales, que son gozo, esperanzas, temor y dolor, de cuya concordia y pacificación sales estos y los demás bienes, es total remedio lo que sigue, y de gran merecimiento y causa de grandes virtudes. (13)
Procure siempre inclinarse:
no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso;
no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido;
no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos gusto;
no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso;
no a lo más alto y preciso, sino a lo más bajo y despreciable;
no a lo que es querer algo, sino a no querer nada;
no andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor;
y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo. (13)
Lo que está dicho, bien ejercitado, bien basta para entrar en la noche sensitiva. Pero, para mayor abundancia, diremos otra manera de ejercicio que enseña a mortificar la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, que son las cosas que dice san Juan reinan en el mundo, de las cuales proceden todos los demás apetitos.
Lo primero, procurar obrar en su desprecio y desear que todos lo hagan.
Lo segundo, procurar hablar en su desprecio y desear que todos lo hagan.
Lo tercero, procurar pensar bajamente de sí en su desprecio y desear que todos lo hagan. (Cap. 13).
SUBIDA DEL MONTE CARMELO, II
La fe dicen los teólogos que es un habito del alma ciento y escuro, y la razón de ser hábio escuro es porque hace crecer verdades reveladas pro el mismo Dios, las cuales son sobre toda luz natural y exceden todo humano entendimiento sin alguna proporción. De aquí es que para el alma esta excesiva luz que se le da de fe le es escura tiniebla, porque los más priva lo menos, así como la luz del sol priva otras cualesquier luces de manera que no parezcan luces cuando ella luce, y vence nuestra potencia visiva de manera que antes la ciega y priva de la vista que les le da, por cuanto su luz es muy desproporcionada y excesiva a la potencia visiva; así la luz de la fe, pro su grande exceso, oprime y vence la del entendimiento, la cual sólo se extiende de suyo a la sciencia natural, aunque tiene potencia para lo sobrenatural para cuando nuestro Señor la quisiere poner en acto sobrenatural. (3)
Desta manera es la fe para con el alma, que nos dice cosas que nunca vimos ni entendimos en sí en sus semejanzas, pues no la tienen; y así de ella no tenemos luz de sciencia natural, pues a ningún sentido es proporcionado lo que nos dice, pero sabémoslo pro el odio, creyendo lo que nos enseña, sujetando y cegando nuestra luz natural; porque, como dice san Pablo, «Fides ex auditu», como si dijera: la fe no es sciencia que entra por ningún sentido, sino sólo es consentimiento del alma de lo que entra por el oído. (3)
El alma, para haberse de guiar bien pro la fe a este estado, no sólo se ha quedar a escuras según aquella parate que tiene respecto a las criaturas y a lo temporal, que es la sensitiva e inferior, sino que también se ha de cegar y escurecer también según la parte que tiene respecto a Dios y a lo espiritual, que es la racional y superior de que ahora vamos tratando, porque, para venir un alma a llegar a la transformación sobrenatural, claro está que ha de escurecer y transponerse a todo lo que contiene su natural, que es sensitivo y racional, porque sobrenatural eso quiere decir, que sube sobre el natural; luego el natural abajo queda… (4)
Y así el alma, si estriba en algún saber suyo o gustar a saber de Dios, como quiera que ello (aunque más sea) sea muy poco o disímil de lo que es Dios para ir por este camino, fácilmente yerra o se detiene, por no se querer quedar bien ciega en fe, que es su verdadera guía… (4)
Dios en cualquiera alma, aunque sea la del mayor pecador del mundo, mor ay asiste sustancialmente. (5)
Y así, cuando hablamos de unión del alma con Dios, no hablamos de esta sustancial que siempre está hecha, sino de la unión y transformación del alma con Dios, que no está siempre hecha, sino sólo cuando viene a haber semejanza de amor. Y por tanto, ésta se llamará unión de semejanza; así como aquélla natural, ésta sobrenatural, la cual es cuando las dos voluntades, conviene a saber, la del alma y la de Dios, están en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugne a la otra; y así, cuando el alma quitare de sí totalmente lo que repugna y no conforma con la voluntad divina, quedará transformada en Dios por amor… (5)
En dando lugar el alma -que es quitar de sí todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la voluntad perfectamente unida con la de Dios, porque el amar es obrar en desojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios-, luego queda esclarecida y transformada en Dios, y le comunica Dios su ser sobrenatural de tal manera, que parece el mismo Dios y6 tiene lo que tiene el mismo Dios. (5)
El alma más parece Dios que alma, y aun es Dios por participación. (5)
Para que el entendimiento se venga a unir en esta vida con Dios según se puede, necesariamente ha de tomar aquel medio que junta con El y tiene con El próxima semejanza… (8)
No hay escalera con que el entendimiento pueda llegar a este alto Señor entre todas las cosas criadas y que pueden caer en entendimiento. (8)
El alma ya no queda tan humilde, pensado que aquello es algo y que tiene algo bueno, y que Dios hace caso de ella, y anda contenta y algo satisfecha de sí, lo cuales contra humidad. (18)
SUBIDA DEL MONTE CARMELO, III
Instruida ya la primera potencia del alma, que es el entendimiento, por todas sus aprehensiones en la primera virtud teológica, que es la fe, para que según esta potencia se pueda unir el alma con Dios por medio de prueba de fe, resta ahora hacer lo mismo acerca de las otras dos potencias de alma, que son memoria y voluntad, purificándolas también acerca de sus aprehensiones, para que, según estas dos potencias, el alma se venga a unir con Dios en perfecta esperanza y caridad. (1)
Algunas personas que miran más en la curiosidad de la imagen y valor de ella, que en lo que representan; y la devoción interior que espiritualmente han de enderezar al santo invisible, olvidando luego la imagen, que no sirve más que de motivo, la emplean en el oranto y curiosidad exterior, de manera que se agrade y deleite el sentido y se quede el amor y gozo de la voluntad en aquello; lo cual totalten impide al verdadero espíritu, que requiere aniquilación del afecto en todas las cosas particulares. (35)
La persona devota de veras, en lo invisible principalmente pone su devoción. (35)
Por la oración y afecto continúa Dios las mercedes y milagros en aquella imagen; que cierto está que no los hace Dios por la imagen, pues en sí no es más que pintura, sino por la devoción y fe que se tiene con el santo que representa. (36)
Como haya devoción y fe, cualquiera imagen bastará; mas si no la hay, ninguna bastará; que harto viva imagen era nuestro Salvador en el mundo, y, con todo, los que no tenían fe, aunque más andaban con él y veían sus obras maravillosas, no aprovechaban. (36)
La causa, pues, pro que algunos espirituales nunca acaban de entrar en los gozos verdaderos del espíritu, es porque nunca acaban ellos de alzar el apetito del gozo destas cosas exteriores y visibles. Adviertan estos tales que, aunque el lugar decente y delicado para oración es el templo y oratorio visible y la imagen para motivo, que no ha de ser de manera que se emplee el jugo y sabor del alma en el templo sivle y mtovio, y se olvide de orar en el templo vivo, que es el recogimiento interior del alma. (40)
Desdes, pues, para purgar la voluntad del gozo y apetito vano en esto y enderezarlo a Dios en tu oración, sólo mirar que tu conciencia esté pura, y tu voluntad entrara en Dios, y la mente pues de ceras en é, y como he dicho, escoger el lugar más aparado y solitario que pudieres, y convertir todo el gozo de la voluntad en invocar y glorificar a Dios; y de esotros gustillos del exterior no hagas caso, antes los procures negar, porque, si se hace el alma al sabor de la devoción del espíritu, que se halla en desnudez espiritual mediante el recogimiento interior. (40).
Cuanto el predicador es de mejor vida, mayor es el fruto que hace, por bajo que sea su estilo y poca su retórica y su doctrina común, porque del espíritu vivo se pega el calor; pero el otro muy poco provecho hará, aunque más subido sea su estilo y doctrinas, porque, aunque es verdad que el buen estilo y acciones y subida doctrina y buen lenguaje mueven y hacen más efecto acompañado del buen espíritu, pero sin él, aunque da sabor y gusto el sermón al sentido y al entendimiento, muy poco o nada de jugo pega a la voluntad, porque comúnmente se queda tan floja y remisa como antes para obrar, aunque haya dicho maravillosas cosas maravillosamente dichas, qué sólo sirven para deleitar el oído como una música concertada o sonido de campanas; mas el espíritu, como digo, no sale de sus quicios más que antes, no teniendo la voz virtud para resucitar al muerto de su sepultura. Cap.45
Poco importa oír sonar una música mejor que otra si no me mueve más que aquélla a hacer obrar. Porque, aunque hayan dicho maravillas, luego se olvidan, como no pegaron fuego en la voluntad. (45)
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NOCHE OSCURA DEL ALMA, I
Su deleite halla pasarse grandes ratos en oración, y por ventura las noches enteras, sus gustos son las penitencias, sus contentos los ayunos, y sus consuelos usar de los sacramentos y comunicar en las cosas divinas… (1)
Esta Noche, que decimos ser la contemplación, dos maneras de tinieblas causa en los espirituales o purgaciones, según las dos partes del hombre, conviene a saber, sensitiva y espiritual; y así, la una noche o purgación será sensitiva, con que se purga el alma según el sentido, acomodándolo al espíritu, y la otra es noche o purgación espiritual, con que se purga y desnuda el alma según el espíritu, acomodándole y disponiéndole para la unión de amor con Dios. cap. 8
Cuando más claro a su parecer les luce el sol de los divinos favores, escuréceles Dios toda esta luz y ciérrales la puerta y manantial de la dulce agua espiritual que andaban gustando en Dios todas las veces y todo el tiempo que ellos querían -porque, como eran flacos y tiernos, no había puerta cerrada para éstos, como dice san Juan en el Apocalipsis-; y así, los deja tan a escuras, que no saben dónde ir con el sentido de la imaginación y el discurso, porque no pueden dar un paso en meditar como antes solían (anegando ya el sentido interior en etas noches), y déjalos tan a secas, que no sólo no hallan juego y justo en las cosas espirituales y buenos ejercicios en que solían ellos hallar sus deleties y gustos, mas en lugar desto hallan, por el contrario, sinsabor y amargura en las dichas cosas, porque, como he dicho, sintiéndolos ya Dios aquí lago crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de mantillas, los desarrima del duce pecho y, abajándolos de sus brazos, los veza a andar por sus pies, en lo cual sienten ellos gran novedad porque se les ha vuelto todo al revés… (8)
Hase de advertir, que a los principios comúnmente no se siente este amor, sino la sequedad y vacío que vamos diciendo, y entonces, en lugar de este amor que después se va encendiendo, lo que trae el alma en miedo de aquellas sequedades y vacíos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de Dios con pena y recelo de que no le sirve, que no es para Dios con pena y recelo de que no le sirve, que no es para Dios poco agradable sacrificio ver andar el espíritu contribulado y solícito por su amor. (11).
La «angosta puerta» es esta noche, del sentido, del cual se despoja y desnuda el alma para entrar en ella, juntándose en fe, que es ajena de todo sentido, para caminar después por el «camino estrecho», que es la otra noche del espíritu, en que después entra el alma para caminar a Dios en pura fe, que es el medio pro donde el alma se une con Dios. (11)
NOCHE OSCURA DEL ALMA, II
En pobreza, desamparo y desarrimo de todas las aprehensiones de mi alma, esto es, en oscuridad de mi entendimiento y aprieto de mi voluntad, en aflicción y angustia acerca de la memoria, dejándome a oscuras en pura fe, la cual es noche oscura para las dichas potencias naturales, sólo la voluntad tocada de dolor y aflicciones y ansias de amor de Dios, salí de mí misma, esto es, de mi bajo modo de entender, y de mi flaca suerte de amar, y de mi pobre y escasa manera de gustar de Dios, sin que la sensualidad ni el demonio me lo estorben. (4)
Mi entendimiento salió de sí, volviéndose de humano y natural en divino, porque, uniéndose por medio de esta purgación con Dios, ya no entiende por su vigor y luz natural, sino por la divina Sabiduría con que se unió. Y mi voluntad salió de sí, haciéndose divina, porque, unida con el divino amor, ya no ama bajamente con sus fuerza natural, sino con fuerza y pureza del Espíritu Santo, y así la voluntad acerca de Dios no obra humanamente. (4)
El rayo de sol que entra por la venta, cuando más limpio y puro es de átomos, tanto menos claramente se ve, y cuando más de átomos y motas tiene el aire, tanto parece más claro al ojo. La causa es porque la luz no es la que por sí misma se ve, sino el medio con que se ven las demás cosas que embiste; y entonces ella, por la reverberación que hace en ellas, también se ve, y si no diese en ellas, ni ellas ni ella se verían. (8).
Dándola así, vacía y a oscuras, la purga a e ilumina con divina luz espiritual, sin pensar el alma que la tiene, sino que está en tinieblas, como hemos dicho del rayo, que, aunque está en medio del aposento, si está puro y no tiene en qué topar, no se ve. (8)
Por ser esa luz espiritual tan sencilla, pura y general, no afectada ni particularizada a ningún particular inteligente natural ni divino —pues acerca de todas estas aprehensiones tiene las potencias del alma vacías y aniquiladas— de aquí es que con grande generalidad y facilidad conoce y penetra el alma cualquier cosa de arriba o de abajo que se ofrece. (8)
Como esta divina purga anda removiendo todos los malos y vicios humores que, pr0o estar ellos muy arraigados y asentados en el alma, no los echaba ella de ver y así no entendía que tenía en sí tanto mal, y ahora ¾para echarlos fuera y aniquilarlos se los ponen al ojo y los ve tan claramente, alumbrada pro esta oscura luz de divina contemplación, como ve en sí lo que antes no veía, parécele claro que está tal, que no sólo no está para que Dios la vea, mas que está para que la aborrezca y que ya la tiene aborrecida… (10).
Llama «secreta» a eta contemplación tenebrosa, por cuanto, según hemos tocado arriba, ésta es la teología mística, que llaman los teólogos sabiduría secreta, la cual dice santo Tomás que se comunica e infunde en le alma por amor, lo cual acaece secretamente a oscuras de la obra del entendimiento y de las demás potencias…
Y no sólo por esto se puede llamar «secreta», sino también por los efectos que hace en el alma, porque no solamente en las tinieblas y aprietos de la purgación, cuando esta sabiduría de amor purga el alma, es secreta para no saber decir de ella el alma nada, (…) no halla modo ni manera ni símil que le cuadre para poder significar inteligencia tan subida y sentimiento espiritual tan delicado. (17)
Las comunicaciones que verdaderamente son de Dios esta propiedad tienen, que de una vez levantan y humillan al alma; porque en este camino el abajar es subir, y el subir abajar, pues «el que se humilla es ensalzado, y el que se ensalza es humillado…» (18)
Y ése es el ordinario estilo y ejercicio del estado de contemplación hasta llegar al estado quieto; que nunca permanece en un estado, sino todo el subir y bajar..(18)
La propiedad principal porque aquí se llama escala, es porque la contemplación es ciencia de amor, lo cual, como hemos dicho, es noticia infusa de Dios amorosa, que juntamente va ilustrando y enmaromando el alma, hasta subirla de grado en grado hasta Dios, su Criador; porque sólo el amor es el que une y junta al alma con Dios. (18)
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CANTICO ESPIRITUAL
Tres estados o vías de ejercicio espiritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dicho estado (de perfección), que son purgativa, iluminativa y unitiva.
El principio de ellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa. Las de más adelante tratan de los aprovechados, donde se hace el desposorio espiritual; y ésta es la vía iluminativa. Después de éstas, las que se siguen tratan de la vía unitiva, que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual; la cual vía unitiva y de perfectos se sigue a la iluminativa, que es de loa aprovechados. Y las últimas canciones tratan de los estados beatífico, que sólo ya el alma en aquel estado perfecto pretende. (Argumento)
El Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, esencial y presencialmente está escondido en el íntimo ser del alma…
¡Oh, pues, alma hermosísima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde está tu Amado para buscarle y unirte con él!, ya se te dice que tú misma eres el aposento donde él mora y el retrete y escondrijo donde está escondido, que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti que esté en ti, o, por mejor decir, tú no puedas estar sin él. «Mirad -dice el Esposo- que el reino de Dios está dentro de vosotros», y su siervo el apóstol san Pablo: «Vosotros -dice- sois templo de Dios.» (Canción 1).
Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma, aunque esté en pecado mortal, cuánto menos de la que está en gracia. ¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hastrua y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca. Ahí le desea, ahí le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraerás y cansarás y no le hallará sin gozarás más cierto, ni más presto ni más cerca que dentro de ti. Sólo hay una cosa, es a saber, que, aunque está dentro de ti, está escondido. Pero gran cosa es saber el lugar donde está escondido para buscarle allí a lo cierto. (Canción 1)
Dios crió todas las cosas con gran facilidad y brevedad, y en ellas dejó algún rastro de quien El era, no sólo dándoles el ser de anda, mas aun dotándolas de innumerables gracias y virtudes, hermoseándolas con admirable orden y dependencia indeficiente que tienen unas de otras. (Canción 5).
El alma más vive donde ama que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella vive pro amor en lo que ama. Pero demás de esta vida de amor por el cual vive en Dios el alma que le ama, tiene el alma su vida radical y nutualmente -como también todas las cosas criadas- en Dios, según aquello de san Pablo que dice «En é vivimos y nos movemos y somos», que es decir: en Dios tenemos nuestra vida y nuestro movimiento y nuestro ser; y san Juan dice que «todo lo que fe hecho, era vida en dios. » (Canción 8)
El que está enamorado se dice tener el corazón robado o arrobado de aquel a quien ama, porque el tiene fuera de sí, puesto en la cosa amada; y así, no tiene corazón para sí, sino para aquello que ama. De aquí podrá bien conocer el alma si ama a Dos puramente o no, porque, si le ama, no tendrá corazón para si propia ni para mirar su gusto y provecho, sino para honra y gloria de Dios y darle a El gusto; porque cuanto más tiene corazón para sí, menos le tiene para Dios… (Canción 9)
Tres mercedes que de él reciben las almas devotas, con las cuales se animan y más y levantan a amor de Dios. (…) La primera dice que es suavidad que de sí les da, la cual es tan eficaz, que las hace caminar muy apriesa al camino de la perfección. La segunda es una visita de amor con que súbitamente las inflama en amor. la tercera es abundancia de criad que en ellas infunde, con que de tal manera las embriaga, que las hace levantar el espíritu, así con eta embriaguez como con la visita de amor, a enviar alabanzas a Dios, y afectos sabrosos de amor. (Canción 25).
Tanto que, por más misterios y maravillas que han descubierto los santos doctores y entendió las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir y aun por entender, y así hay mucho que ahondar en Cristo. (Canción 37).
En esta canción dice el alma y declara aquello que dice le ha de dar el Esposo en aquella beatífica transformación, declarándolo con cinco términos: el primero dice que es la aspiración del espíritu Santo de Dios a ella y de ella a Dios; el segundo, la jubilación a Dios en la fruición de Dios; el tercero, el conocimiento de las criaturas y de la ordenación de ellas; el cuatro, pura y clara contemplación de la esencia divina; el quinto, transformación total en el inmenso amor de Dios. (Canción 39)
Llámala «noche», porque la contemplación es oscura; que por eso la llaman pro otro nombre «Mística Teología», que quiere decir sabiduría de Dios secreta o escondida, en la cual, sin ruido de palabras y sin ayuda de algún quietud, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, enseña Dios ocultísima y secretísimamente al alma sentido corporal ni espiritual, como en silencio y sin ella saber cómo; lo cual algunos espirituales llaman «entender no entendiendo», porque esto no se hace en el entendimiento que llaman los filósofos activo, cuya obra es en las formas y fantasías y aprehensiones de las potencias corporales, mas hácese en el entendimiento en cuanto posible y pasivo, el cual, sin recibir las tales formas, etc., sólo pasivamente recibe inteligencia sustancial desnuda de imagen, la cual le es dada sin ninguna obra ni oficio suyo activo… (Canción 39)
Por la «llama» entiende aquí el amor del Espíritu Santo. el «consumar» significa aquí acabar y perfeccionar. En decir, pues, el alma que todas las cosas que ha dicho en esta canción se las ha de dar el Amado y las ha ella de poseer con consumado y perfecto amor, absortas todas, y ella con ellas, en amor perfecto amor, absortas todas, y ella con ellas, en amor perfecto y «que no dé pena», lo cual dice para dar a entender la perfección entra de este amor. Porque, para que lo sea, estas dos propiedades ha de tener, conviene a saber: que consume y transforme el alma en Dios y que no dé pena la inflación y transformación de esta llama en el alma. Lo cual no puede ser sino en el estado beatífico, donde ya eta llama es amor suave, porque en la transformación de el alma en ella hay conformidad y satisfacción beatífica de ambas partes, y por tanto no da pena de variedad en más o en menso, como hacía antes que alma llegase a la capacidad de este perfecto amor…
Pero en aquella vida beatífica ningún detrimento ni pena sentirá, aunque su entender será profundísimo, y su amor muy inmenso, porque para lo uno le dará Dios habilidad y para lo tor fortaleza, consumando Dios su entendimiento con su sabiduría, y su voluntad con su amor… (Canción 39).
En esta última canción (40), en la cual dice cinco cosas: la primera, que ya su alma está desasida y ajena de todas las cosas; la segunda, que ya está vencido y ahuyentado el demonio; la tercera, que ya están sujetas las pasiones y mortificados los apetitos naturales; la cuarta y la quinta, que ya está la parte sensitiva e inferior reformada y purificada, y que está conformada con la parte espiritual, de manera que no sólo no estorbará para recibir aquellos bienes espirituales, mas antes se acomodará a ellos, porque aun de los que ahora tiene participa según su capacidad. (Canción 40)
Mi alma está ya desnuda, desasida, sola y ajena de todas las cosas criadas de arriba y de abajo, y tan adentro entrada en el interior recogimiento contigo, que ninguna de ellas alcanza ya de vista el íntimo deleite que en ti poseo, es a saber, a mover mi alma a gusto con su suavidad, ni a disgusto y molestia con su miseria y bajeza; porque, estando mi alma tan lejos de ellas y en tan profundo deleite contigo, ninguna de ellas lo alcanza de vista. (Canción 40).,
Hasta que el alma tiene ordenadas sus cuatro pasiones a Dios y tiene mortificados y purificados los apetitos, no está capaz de ver a Dios. (Canción 40).
De la manera está ya en este estado de matrimonio espiritual prefijada y en alguna manera espiritualizada la parte sensitiva e inferior del alma, que ella con sus potencias sensitivas y fuerzas naturales se recogen a participar y gozar en su manera de las grandezas espirituales que Dios está comunicando al alma en lo interior del espíritu (Canción 40).
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LLAMA DE AMOR VIVA
Por ser de cosas tan interiores y espirituales para las cuales comúnmente falta lenguaje (porque lo espiritual excede al sentido), con dificultad se dice algo de la sustancia; porque también se habla mal en las entrañas del espíritu si no es con entrañables espíritu; y por el poco que hay en mí, lo he diferido hasta ahora que el Señor parece que ha abierto un poco la noticia y dado algún calor. (Prólogo).
¡No llama de amor viva!,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
Sintiéndose ya el alma toda inflamada en la divina unión y ya su paladar todo bañado en gloria y amor, y que hasta lo íntimo de su sustancia está revertido no menos que ríos de gloría, abundando en deleites, sintiendo correr de su vientre los ríos de agua viva, que dijo el Hijo de Dios que saldrían en semejantes almas, parece que, pues con tanta fuerza está transformada en Dios y tan altamente de él poseída y con tan ricas riquezas de dones y virtudes arreada, que están tan cerca de la bienaventuranza, que no la divide sino una leve tela. Y como ve que aquella llama delicada de amor que en ella arde, cada vez que la está envistiendo la está como glorificando con suave y fuerte gloria, tanto que cada vez que la absorbe y embiste le parece que le va a dar la vida eterna, y que va a romper la tela de la vida mortal, y que falta muy poco, y que por esto poco no acaba de ser glorificada esencialmente, dice con gran deseo a la llama —que el Espíritu Santo— que rompa ya a vida mortal por aquel dulce encuentro, en que de veras la acabe de comunicar lo que cada vez parece que la va a dar cuando la encuentra, que es glorificarla entera y perfectamente. (Canción 1)
Las telas que pueden impedir a esta junta, y que se han de romper para que se haga y posea perfectamente el alma a Dios, podemos decir que son tres, conviene a saber: temporal, en que se comprehenden todas las criaturas; natural, en que se comprehenden las operaciones e inclinaciones puramente naturales; la tercera, sensitiva, en que sólo se comprehende la unión del alma con el cuerpo, que es vida sensitiva y animal, de que dice san Pablo: «Sabemos que, si esta nuestra casa terrestre se desasta, tenemos habitación de Dios en los cielos…» (Canción 1)
No le falta más que romper esta flaca tela de vida natural en que se siente enredada, presa e impedida su libertad, «con deseo de verse desatada y verse con Cristo», haciéndole lástima que una vida tan baja y flaca la impida otra tan alta y fuerte, pide que se rompa, diciendo: «Rompe la tela de este dulce encuentro». (Canción 1).
Cada uno de estos atributos es una lámpara que luce al alma y da calor de amor… (Canción 3)
Para guiar al espíritu, aunque el fundamento es el saber y la discreción, si no hay experiencia de lo que es puro y verdadero espíritu, no atinará a encaminar al alma en él cuando Dios se lo da, ni aún lo entenderá. (Canción 3)
En otras almas que no han llegado a esta unión, aunque no está desagradado, porque en fin están en gracia, pero, por cuanto aún no están bien dispuestas, aunque mora en ellas, mora secreto para ellas; porque no le sienten de ordinario sino cuando él les hace algunos recuerdos sabrosos (Canción 4)
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