Pronunciamiento moral de la Iglesia sobre la “res publica” u opción política

Hacer tiempo publicamos un artículo —”Los silencios políticos del clero“— en el que defendíamos lo siguiente:  

La Iglesia, ahora y siempre, y no por la posibles represalias del poder político, ha de mantenerse al margen… y “no meterse en política”.

Hay una dimensión profética y de denuncia de las injusticias y de crítica de las desviaciones de las buenas costumbres, etc.; pero esto siempre con prudencia, sin soliviantar las bajas pasiones de los políticos, tan en refriegas por el poder… 

Por otra parte, existen también fieles cristianos en todos los partidos políticos… La Iglesia ha de mirar por lo que supone de su misión pacífica, evangelizadora y el bien de las almas a las que pastorea, ahora y en el futuro.

Y por fin, hay que seguir la enseñanza de Jesucristo, cuando le pretendía comprometer e involucrar en cuestiones políticas contra los romanos, y afirmó: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mt 22,21). 

Y ya concluyendo -y entre comillas y que nadie se me ofenda-, para entrar en política hay que bajar al barro, es decir, que se “juega sucio”.   

Ahora bien:

Hay cosas que no se pueden callar, para no hacerse cómplices con el silencio o como dice el dicho “quien calla otorga”. No se puede callar ante la injusticia, ante el no-Reino de Dios (o antireino o anticristo), antivalores que contradicen los valores cristianos o evangélicos.

El establecimiento de valores o disvalores se plasman en forma de ley de de sensibilidad social, según —en muchos casos es así— el poder otorgado por las urnas. De modo que no se puede ser indiferente  la necesidad de llamar ante tal realidad a los cristianos y a sociedad en general a participar responsable con el voto teniendo en cuenta lo factores como el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia, la libertad religiosa, la libertad de enseñanza, la libertada de los padres para educar a sus hijos y la libertad religiosa, etc.

Ya sabemos que esto granjea antipatía por parte de los políticos…, pero no hay más remedio. O se habla del Reino de Dios o no. Si es no, Jesucristo no hubiera muerte en la cruz, seguro. Algunos hacen mucho hincapié en lo de dar al Cesar lo del Cesar (es decir, los dineros, la organización de su administración, la autonomía política, etc.), pero se olvidan de la segunda parte de la frase, la mayor, dar a Dios lo que es de Dios, en la que cabe decir a modo genérico que nade lo de humano —de lo verdaderamente humano— le es ajeno. (Sobre esto ya hablamos en otro artículo hace unos días y que puede ver aquí: “El deber de recordar la responsabilidad de ser fieles…

De modo que estamos completa y absolutamente de acuerdo con la una nota conjunta orientando el voto. La nota invita a “ejercer el voto responsablemente”.

Los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid, es decir, Carlos Osoro, de Madrid, Reig Pla, de Alcalá, y García Beltrán, de Getafe, más los auxiliares, han firmado un comunicado con motivo de las elecciones autonómicas de Madrid. Han destacado la importancia de ejercer el voto responsablemente y han dicho que “hay bienes que son indisponibles e innegociables”. 

“Ejercer el voto responsablemente implica, en primer lugar, recordar que hay bienes que son indisponibles e innegociables”, dice la nota, que enumera esos bienes innegociables:

– el derecho inviolable a la vida humana, desde su concepción a su muerte natural;
– el reconocimiento y la promoción de la familia fundada en el matrimonio natural
– el derecho de los padres a educar a sus hijos;
– la libertad religiosa (frente a las ofensas o la coacción)
– la defensa y ayuda a los más débiles de la sociedad;
– la construcción de una vida social más justa y pacífica.

……………

Nota completa de la provincia eclesiástica de Madrid

Ejercer el voto responsablemente

El próximo 4 de mayo de 2021 se celebran elecciones a la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid, que incluye la archidiócesis de Madrid y las diócesis de Alcalá de Henares y Getafe, cumpliendo nuestro deber como pastores del Pueblo de Dios, queremos recordar la importancia de ejercer el voto responsablemente. Conscientes de que los católicos no deben quedarse al margen en la construcción de un mundo mejor, ofrecemos una palabra orientadora desde la Doctrina Social de la Iglesia. Con cordial respeto nos dirigimos tanto a los fieles de nuestras diócesis como a quienes tengan a bien escucharnos, sabedores de que si católicos y no católicos colaboramos lealmente podremos «generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos» (Francisco, encíclica Fratelli tutti [FT] 180).

  1. Ejercer el voto responsablemente implica, en primer lugar, recordar que hay bienes que son indisponibles e innegociables, «derechos fundamentales que preceden a cualquier sociedad porque manan de la dignidad otorgada a cada persona en cuanto creada por Dios» (FT 124). En consecuencia, es necesario respetar: el derecho inviolable a la vida humana, desde su concepción a su muerte natural; el reconocimiento y la promoción de la familia fundada en el matrimonio natural (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 48); el derecho de los padres a educar a sus hijos; la libertad religiosa, que implica tanto la protección frente a las ofensas de los sentimientos religiosos como la inmunidad de coacción en materia religiosa; la defensa y la ayuda a los sectores más débiles de la sociedad; y la construcción de una vida social más justa y pacífica. «Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos» (FT 207).
  2. Ejercer el voto responsablemente implica, en segundo lugar, valorar la política como una altísima vocación, «una de las formas más preciosas de la caridad porque busca el bien común» (FT 180). Ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de política, recordamos con el Papa Francisco, «que la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo». A la vez que expresamos nuestro reconocimiento y respeto hacia las personas que ejercen la política como verdadera vocación de servicio, invitamos a poner en práctica la mejor política: la que, sin estar sometida a intereses materiales, cultiva la amistad social y busca efectivamente el bien de todas las personas, especialmente las más vulnerables.
  3. Ejercer el voto responsablemente implica, finalmente, saberse protagonistas activos, y no meros espectadores pasivos, en la configuración de una sociedad más justa y fraterna. Ante el riesgo real de fragmentación y confrontación social, invitamos a promover con el propio voto la reconciliación, el diálogo y la amistad entre las personas, aun cuando no compartan la misma concepción del ordenamiento social, ni profesen las mismas creencias.

Con palabras del apóstol san Pablo, invitamos a los fieles de nuestras diócesis a rezar por nuestros gobernantes «para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto. Esto es bueno y agradable a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,2). Así lo encomendamos a Santa María de la Almudena, nuestra Patrona.

+Cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid
+Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá
+Ginés García Beltrán, obispo de Getafe
+Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid
+José Rico Pavés, obispo auxiliar de Getafe
+José Cobo, obispo auxiliar de Madrid
+Santos Montoya, obispo auxiliar de Madrid
+Jesús Vidal, obispo auxiliar de Madrid

 

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