Al retroceder lo llaman progreso. Esta es, en general, la falacia de los dirigentes de hoy día; se les llena de boca del término progresismo, pero los resultados son muy otros; la realidad desmiente que se avance cuando los datos objetivos dicen todo lo contrario:
Si dejamos al margen los avances tecno-científicos y los logros frutos del trabajo humano, consecuencia de la fuerza de los hechos, lo cierto es que en otros terrenos, especialmente los que hacen referencia a la mejor personal y humana, no existe; es más se diría que hay un retroceso, una deshumanización: en lo moral, en la pérdida de conciencia, en la solidaridad, en la compasión, en la bondad, en el respeto…
Ahora bien, la asunción de esta responsabilidad nadie se hacer cargo de ella. El mal está ahí delante de nuestros ojos, pero nadie dice nada, nadie se responsabiliza de él, parece verse con toda naturalidad, como parte del mobiliario.
Si algo no funciona, va mal, ¿habrá que cambiarse? ¿o no? Pues nada, nadie dice nada al respecto, nadie se pronuncia sobre el ¿por qué?
Y esto no es algo puntual, un rebrote circunstancial, no, es la constante: el delito, el mal, crece año a año, día a día. ¿A esto le llaman progresar? Mirándolo, desde el reverso, cabe decir que sí, que la delincuencia y la maldad humana crece, progresa en cuanto aumenta.
Fuera de dramatizar la sorna, lo cierto es que el mundo humanamente hablando retrocede, y estos es algo que hay que cambiar, aunque a los progres materialistas les cueste reconocerlo y hacerlo. Pero no hay más alternativa, si no, acabaremos mal, muy mal. Es un avanzar hacia el precipicio. («Ah, pero mientras eso llega, comamos y bebemos… Cuando aquello suceda, nosotros no estaremos», dice el proge mientras cínicamente se encoge de hombre y se olvida para centrarse en el banquete de la vida actual, y a ver cuánto él puede sacar).
Estas son cifras que desmienten la realidad del un falso progreso:
La criminalidad ha crecido en España un 7,2% en el primer trimestre del año, con 588.785 infracciones penales contabilizadas por las fuerzas de seguridad, un alza que alcanzó el 13,5% en el caso de los homicidios consumados, que se cifraron en 84 frente a 74 del mismo periodo de 2022.
Del total de 588.785 delitos registrados, 480.906, es decir, el 81,7%, se corresponden con la criminalidad convencional, consideradas aquí todas las formas de delito no cometidos en el espacio ciber y que presenta una variación del 5,8% sobre 2022, según recogió EFE. Mientras, la cibercriminalidad con 107.879 infracciones penales, registró un incremento del 13,8%.
Por lo que se refiere a los delitos contra la libertad sexual (excluidos los computados de manera «online»), Interior recalca que siguen en aumento, con un alza en el primer trimestre del 16,9% sobre el mismo periodo del año anterior. Entre este tipo de delitos las violaciones crecieron un 3,8%.
Por su parte, los delitos de tráfico de drogas subieron un 8,5%; en tanto que los relacionados con los delitos contra el patrimonio (indicadores de robos, hurtos y sustracción de vehículos), que representan el 45,5% de la criminalidad convencional, aumentaron en conjunto un 10,9%.
También pueden ver:
La delincuencia sube un 7,2% en el primer trimestre de 2023, con un alza del 13,5% en los homicidios
Nota:
A reseñar, como detalle a tener en cuenta: las estadísticas son susceptibles de de ser maquillas, según el intereses del político de turno. Es decir, que estas cifras incluso bien podrían estar valoradas a la baja.
En esta criminalidad no están contemplados los autoproducidos, como los suicidios, o las eutanasias aplicadas o los abortos, etc.
Y a destacar este dato: hace 6 años los delitos sexuales de menores eran prácticamente la mitad:
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2022 |
501 |
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2021 |
439 |
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2020 |
390 |
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2019 |
416 |
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2018 |
323 |
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2017 |
269 |
https://www.ine.es/consul/serie.do?d=true&s=CON58145
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