Pensamientos de Fe (187)

  1. Cada momento en que somos tratados con dureza, injustamente, con desprecio o indiferencia, etc., es una oportunidad maravillosa de quedar en silencio, siendo mansos, humildes, oferentes; asemejándonos a Jesús. Ese mal momento se convierte en un tesoro.       
  2. Somos responsables de lo que somos, y consiguientemente de lo que proyectamos sobre los demás; esta consideración viene da por nuestros valores, creencias, ideas, subjetividad… para bien o para mal.
  3. El poner la seguridad, la paz, la tranquilidad, la certeza, el sentido y la confianza en las cosas, haciendo de ellas algo demasiado importante, absolutizándolas, supone autoengañarnos, pues son cual ídolos de barro, pasajeros, y corremos el certero riesgo de pasar también con ellos.
  4. Asemejarnos a Jesús para los cristianos es un único y verdadero objetivo de la vida. Todo lo demás es añadidura.
  5. Ver en un paría la inconmensurable grandeza de la dignidad humana es capacidad que no todo el mundo posee. Esta gracia o virtud es algo que un cristiano posee de manera consciente.
  6. Hay cosas que no podemos pedir a la gente, pues primero necesitan de una conversión. Cómo querer que sean solidarios con los más desfavorecidos, sin sentirles como hermanos, cuya fraternidad solo puede venir de un Padre común creador de todos. De ahí que si se quiere mejorar veredera y profundamente hay que empezar por predicar a Dios Padre.
  7. Jesús insistió mucho sobe la verdad; era una constante. el momento importante sobre ella, fue ante Pilato cuando este, escéptico, le dijo a Jesús ¿qué es la verdad? Dios es la Verdad: por eso hoy, el mundo se ha vuelo relativista, refractario a toda verdad que le comprometa. Ante esta tesitura, mejor lavarse las manos.
  8. Se huye de la verdad porque se piensa que limita la libertad, al conllevar una responsabilidad moral; pero es todo lo contrario: la posibilidad de ser libres, libres de la dictadura del capricho y el placer egoísta y desordenado.
  9. Únicamente se puede confiar verdaderamente en Dios: Él no es como los seres humanos, Él solo quiere nuestro bien, nos ama. no nos utiliza ni manipula, respeta nuestra libertad, propia de la dignidad con que nos ha creado; procura nuestra felicidad y santidad, para que seamos partícipes eternamente de su gloria.
  10. Según sea cada cual, así le parece lo que ve. La persona con ojos de fe, ve en el otro al prójimo en que se hace presente Dios.

 

 

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