Pensamientos de Fe (168)

  1. Sólo el cristianismo contiene la verdad plena, y las demás religiones, aunque posean verdades, estas son parciales o deficientes; sólo el cristianismo tiene la plenitud revelada para alcanzar la salvación, a través del camino doctrinal y sacramental que la Iglesia Católica -y también ortodoxa-, y Cristo es el único salvador; acción salvadora que no conoce límites, es universal, para toda la Humanidad.     
  2. Quien razona rectamente, justamente, para el bien y la verdad, se asemeja a Dios, suma sabiduría, logo es amante, misericordiosamente justo, bondadoso, santo.
  3. Dios nos ha creado naturalmente lógicos, todo lo que se aparte de lo razonable, de lo que no se ajuste al sentido común propio de la naturaleza humana, sino que se aleja de ese orden dado por Dios, hay que sospechar de ello, como algo fanático y/o amoral o inmoral.
  4. En un futuro no muy lejano, la relación de las personas con la IA (inteligencia artificial)… acabará desvirtuando la sensación de relaciones afectivas autenticas, todo será como virtual, aparente, algo que provoque una insatisfacción vital, que conduzca a que el ser humano busque respirar la verdad de lo que es; es decir, que, tras ese hartazgo electrónico, levantará la mirada hacia la Trascendencia.
  5. Jesucristo vino a asumir la condición humana, salvando con su amor infinito el mundo; en este gesto de asunción de la carne la glorifico, rescatándola para el cielo, la ha agraciado de santidad.
  6. Jesucristo predicó el Reino de Dios, recorrió humildemente las aldeas esparciendo sobre ellas la gracia de su anuncio: entrar o pertenecer al Reino consiste en hacer la voluntad de Dios. Cristo nos vino a revelar la voluntad de Dios expresada en su Evangelio o Buena Nueva. De modo que quien se abre a la voluntad divina, queda incorporado a su Reino o mejor dicho, reinado, queda bajo su “radio de acción”, bajo el dinamismo de su gracia.
  7. La puerta al Reino de Dios es su voluntad, es más, su voluntad sería el mismo Reino, es decir, el reinado de Dios estaría está presente en nosotros en la medida que estemos bajo su dinamismo de gracia, su vitalidad alentando nuestro existir, nuestra manera de ser que sería semejante a la suya, es decir santa por su santificación. «Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen(Lc 11,28).
  8. No pidamos a nosotros mismos lo que ya es imposible. Llegados a un punto, sólo Dios nos puede solucionar las cosas. Cuando exhaustos, decepcionados, rendidos… cuando se ha tocado fondo, es el momento en que Dios puede intervenir, pues bajamos los brazos… exponiéndonos humildemente a recibir la gracia que nos quiera dar.
  9. Los jóvenes al estar todavía cerca de sus orígenes, la sed interior con que nacieron aún les demanda ser saciada. Es el momento de las experiencias que aviven esa necesidad del agua vital, del Agua Viva, antes de que sea tarde.
  10. Todo irracionalismo y racionalismo fanático están influenciados diabólicamente, pues deshumanizan, enajenando a la persona humana de sí misma, de su ser llamado a trascender, a lo elevado, la perfección o santidad.

 

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