Pensamientos de Fe (13)

  1. Vivir en gracia, constantemente, nos posibilita a que seamos salvados; morir en gracia es certeza de ser salvado. Vivir en gracia, de forma habitual, estar y ser en Cristo, según el Espíritu Santo, y en obediencia al Padre; la vida -la gracia- trinitaria presente en el alma humana.     
  2. Un pequeño acto de amor por el Señor, tiene más importancia y valor que un acto mal, aunque sea mayor. La Virgen dijo en Medjugorje el 2-10-2018: “Queridos hijos, os invito a ser valientes, a no desistir, porque el bien más pequeño y el más pequeño signo de amor, vencen sobre el mal cada vez más visible.
  3. Los acontecimientos, por dolorosos y adversos que puedan ser, serán oportunidades para desplegar sobre ellos la impronta de nuestro espíritu amoroso. Cada realidad es una oportunidad de ser.
  4. En las dificultades, penurias y sufrimientos,… se manifiesta la figura encarnada de Dios, pues allí donde se pone en entre dicho el ser humano, donde es amenazado y negado allí Dios salva especialmente, se empeña, se siente cuestionado y comprometido. El Hijo de Dios sabe de eso más que nadie.
  5. Con relativa frecuencia nos detenemos a pensar con cierta amargura de ciertos compromisos o caminos tomados, etc., Y es un pesar del que en cierta medida somos injustos, pues sin esa situación vital, familiar, resposnabilidades,… no habríamos lelgado a descubrir nunca horizontes nuevos, no nos huebieramos liberado de una visión raquítica y enfermiza de la vida, no hubieramos jamás descubierto lo que es olvidarse de sí. Y esto nos lo da la vida, con sus abatares, y muchas vesces sin saberlo. Nos salva ya de la condena del egoísmo y la miseria humana.
  6. Seamos benignos en nuestros juicios; en los pesares ajenos, misericordioso, y en nuestras apreciaciones sobre la vida, agradecidos y generosos.
  7. La penitencia o mortificación cristiana radica en el amor;  la  motivación es el amor a Cristo: el creyente hace penitencia no porque le guste sufrir y hacerse daño, sino para unirse más estrechamente con Jesucristo sufriente.
  8. La amabilidad y la simpatía cristiana es la aportación de actitud vital con que tenemos que ordenar las “cosas”,… que constituimos en nuestra realidad. Estructuremos nuestra vida, nuestra ser en circunstancias, según ese espíritu de cordialidad y dulzura. Ese clima, esa atmosfera, en que introducimos a los demás ayudará a que respiren mejor. A sentir la alegría y el gozo de vivir.
  9. Somos responsables de lo que amamos y sentimos. Nuestro ser afectivo-sentiente con que nos disponemos cada día ante la realidad que vivimos es responsabilidad nuestra, de nuestra disposición construida, con la ayuda de la gracia.
  10. Ningún otro conocimiento, filosofía, ciencia o progreso humano pude otorgar un saber que salva; tan solo el Evangelio otorga esa verdad necesaria y vital.

ACTUALIDAD CATÓLICA