San Juan de la Cruz
Elías, Juan Bautista. Y los dos olivos.
En los textos de carácter apocalíptico existe un encriptamiento del lenguaje, simbólicamente insinúa, dice sin decir del todo: desvela sin acabar de correr del todo el velo.
En dos textos de la liturgia de la misa de hoy, 13 de diciembre, tanto en el primera lectura como en el evangelio se habla de Elías, y en el evangelio, de Juan Bautista en relación a Elías.
¡Cuánto tenemos que aprender de María!
Hay que ser muy grande para permanecer pequeña. Se ha de ser de una gran humildad para dar gracias al Señor, entonando «todas las generaciones me llamarán ‘bienaventurada’, porque el Poderoso ha hecho cosas grandes por mí» (Lc 1,48-49), y permanecer en la sombra. María estaba hecha de una pasta especial: una criatura llena de gracia, llena de la presencia del amor divino.




