En los textos de carácter apocalíptico existe un encriptamiento del lenguaje, simbólicamente insinúa, dice sin decir del todo: desvela sin acabar de correr del todo el velo.
En dos textos de la liturgia de la misa de hoy, 13 de diciembre, tanto en el primera lectura como en el evangelio se habla de Elías, y en el evangelio, de Juan Bautista en relación a Elías.
También en otro texto del mismo evangelista, Mateo 11,11-15, se hace referencia a estos dos personajes, ponderando Jesús a Juan Bautista; de quien dijera de él algo extraordinario: que era el hombre más grande nacido de mujer.
Juan Bautista es el personaje que encarna la misión profética con las características de Elías, llenos del fuego espiritual, que denuncian y proclamación de la conversión y la fidelidad a Dios, cuyo Reino está cerca.
Mateo 11, 11-15:
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.
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Lectura del libro del Eclesiástico
Eclesiástico (Sirácide) 48, 1-4. 9-11
En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego;
su palabra quemaba como una llama.
Él hizo caer sobre los israelitas el hambre
y con celo los diezmó.
En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo
e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto.
¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios!
¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo,
sobre un carro tirado por caballos de fuego.
Escrito está de ti que volverás,
cargado de amenazas, en el tiempo señalado,
para aplacar la cólera antes de que estalle,
para hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos
y congregar a las tribus de Israel.
Dichosos los que te vieron
y murieron gozando de tu amistad;
pero más dichosos
los que estén vivos cuando vuelvas.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 10-13
En aquel tiempo, los discípulos le preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les respondió: «Ciertamente Elías ha de venir y lo pondrá todo en orden. Es más, yo les aseguro a ustedes que Elías ha venido ya, pero no lo reconocieron e hicieron con él cuanto les vino en gana. Del mismo modo, el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista.
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El Apocalipsis (11,4-12) trata de dos figuras santas, proféticas, que, llenos del Espíritu Santo, vendrán a la tierra en los momentos finales, en plena tormenta de la persecución de los cristianos por medio del Anticristo.
Santo Tomás y los Santos padres de la Iglesia dice que Enoc y Elías están esperando fuera en el espacio exterior y que volverán al final de los tiempos para la batalla con el anticristo. Y según la Biblia, ambos fueron llevados al cielo sin pasar por la muerte; «fue arrebatado hasta el tercer cielo», que dice san Pablo (2Co 12,2).
El Génesis nos habla de Enoc -tercera generación humana, hijo de Caín y nieto de Adán y Eva- afirmando que «Siguió siempre los caminos de Dios«. Y algo parecido se puede afirmar de Elías, en cuanto a la fidelidad a Dios, y en su empreño de combatir la idolatría.
Enoc evangelizará y organizará a los Judíos que buscarán el bautismo y la conversión a la fe católica durante el reinado del Anticristo. Elías evangelizará y organizará la última ola de gentiles que se convierten a Cristo durante el reinado de terror del Anticristo.
Sobre estas figuras, que tendrá un papel relevante al «final de los tiempos», pueden leer el siguiente artículo: «Los dos olivos»

