Ofensas y blasfemias

El pregonero del carnaval de Santiago de Compostela (nada menos) se burla grosera y blasfema contra la Virgen de Pilar (nada menos). Habló de los testículos del Apóstol Santiago, utilizó palabras denigrantes contra la Virgen María y se refirió a determinadas prácticas sexuales en relación con la Virgen del Pilar, patrona de España. El alcalde del partido Podemos, parece estar de acuerdo ya que no se ha disculpado e incluso según parece que conocía previamente el discurso.

Este tipo de ofensas a los sentimientos religiosos de los católicos y españoles va adquiriendo una normalidad preocupante.

Otro tanto ha ocurrido en el carnaval de las Palmas de Gran Canarias, y ya por segundo año. Pero no es solo en estas fechas, las ofensas y ataques a la fe católica es, como decimos, algo cada vez más común (obras de teatro, procesiones blasfemas, pintadas, exposiciones, invasiones de templos, etc.). Y no pasa nada. El mismo El Arzobispado de Santiago, que mostró su profundo “disgusto y dolor”, declaró que no entendía la falta de repercusiones por los insultos a las creencias.

Esta cristianofobia consentida y posibilitada (favorecida y subvencionada) desde los estamentos de poder, ponen de manifiesto la pendiente en la que nos encontramos: de educación, de respeto a los demás, a sus creencias y valores; de odio a la religión cristiano-católica.

Y si en el ejercicio de defensa se reclama justicia y alguien denuncia alegando delito de ofensa a los sentimientos religiosos, contemplado en el Código Penal; los jueces (en los que no entramos en a examinar sus porqués, que serían varios), las desestiman o sentencian alegando no se qué motivo de libertad de expresión; pero si esto ocurre con ofensas feministas, homosexuales, o de otros colectivos de este tenor, se palpan mucho las togas antes de pronunciarse…

Hay mucha miseria humana en España, y cada vez más.

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.