Con estas palabras de las Escrituras acabábamos en artículo de ayer «El resurgimiento eucarístico», en el que hacíamos referencia —entre otros cuestiones— a la coherencia eucarística; es decir, el vivir moralmente según la doctrina de la fe cristianocatólica y la comunión eucarística.
El Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan 24y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». 25Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía». 26Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. 27De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor. 28Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz. 29Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación. (1 Cor 11,23b-29).
En la Asamblea episcopal al de los EE.UU de verano (de hoy 16 al 18 de junio) se tratará si ante los datos del insuficiente conocimiento y debido aprecio de los católicos estadounidenses por la Eucaristía, la necesidad de un documento de catequesis sobre la eucaristía y se planteará la necesidad-posibilidad de una empresa de más envergadura, la de un trienio de iniciativas de Resurgimiento Eucarístico.
Dado el debate abierto desde hace meses sobre si habría que negar la comunión al -entre otras cosas- proabortista Biden —y otros políticos— y que hubiera la tentación de algún pronunciamiento al respecto (y máxime coincidiendo con la visita del presidente norteamericano al Vaticano), hay medios progres —como el New York Times— que ya se han anticipado tratando de influir sobre los obispos para que no se niegue la comunión a Biden.
Según Gaudium Press:
“Vaticano advierte a los obispos de los Estados Unidos: No negar la comunión a Biden por causa de aborto”, ese es el titular de una nota del día de ayer del diario americano.
Supuestamente una declaración del Papa, que por lo demás su sentido ya ha sido expresado por muchas figuras cristianas a lo largo de la historia, justificaría el titular: la comunión “no es la recompensa de los santos, sino el pan de los pecadores”.
Evidentemente el redactor de la nota está muy lejos del conocimiento de la doctrina cristiana, que afirma que la comunión fortalece en la lucha de todos los días del cristiano, pero que prescribe también en consonancia con el Apóstol: “Cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del Cuerpo y de la Sangre del Señor”.
Por lo demás, querer atribuirle a la frase del Papa el sentido que el New York Times quiere darle, va en contravía de la noticia ampliamente difundida hoy, en el sentido de que el Vaticano no permitió la asistencia de Biden a una misa con el Pontífice, porque ciertamente querría comulgar y esto causaría escándalo en medio de la polémica que está habiendo en los EE.UU. sobre el asunto.
No obstante, el artículo del New York Times muestra la importancia que sigue teniendo en los EE.UU. la opinión que los obispos hacen del presidente, y el miedo de ciertas corrientes a los efectos que pueda tener una clara declaración del episcopado americano sobre el acceso de la comunión a Biden.
Puntualizaciones:
Son tremendas estas palabras de san Pablo: «quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación.» (1 Cor 11,29); y huelga todo comentario.
El que se negara a un mandatario —o rey— la comunión no sería nada nuevo, ya ha ocurrido en la historia de la Iglesia. Y acertadamente.
Que el Papa esté por la misericordia -como manda el Señor- y diga que la comunión “no es la recompensa de los santos, sino el pan de los pecadores”, no niega lo anterior, sino que —matizando— la Eucaristía es fuerza santificante para el débil, pero no para el que no se considera como tal y persiste en su supuesta fortaleza, sin enmendarse. De lo contrario, y por esa regla de tres, no se entienden las palabras contundentes —duras— del Señor contra los hipócritas escribas y fariseos… A ve si todavía vamos a tener que ensalzar al Biden, la Pelosi… y cuantos pecadores no arrepentidos vagan por el ancho mundo (¿será el mundo que se halla bajo el poder del Maligno?).
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