Las cabalgatas de los Reyes MagosResulta obscena la intervención del poder político en la vida de las personas, cada vez es más insistente y abarcante, no hay ámbito no ya de los ciudadanos sino de los individuos, de las mismas personas, que no quede hoyado por la huella de la presencia de la política.
Estamos de dos días de que se produzca la fiesta infantil más importante de los niños, la de los Reyes Magos, que son justamente la más inocente y alegre, como corresponde a la edad de la cándida inocencia, que llenos de estupor creen absolutamente en esa realidad mágica y verdadera de los Reyes, que se desplazan generosamente para colmar sus deseos, sueños e ilusiones de regalos y cosas maravillosas. Con ellos repiten lo que hicieron con aquel Niño Dios al que se presentaron, acompañados de un gran séquito, con pajes, caballos y camellos, y vestidos con oropeles, trayéndole lo mejor y más significativo que tenían. Pues, he te aquí, que está realidad cargada de simbolismo, mística, fantasía y hasta ritualidad «sagrada»; está dejando de serlo, porque la mano nada inocente de los políticos, está interviniendo en ella, desnaturalizándola. Esta ilusionante y pura fiesta infantil, se está viendo alterara y subvertida por el propósito del poder político, por manipularla para implantar sus ideologías… Hay cabalgatas, tanto en Madrid como en Barcelona, valgan de ejemplos, donde la intervención de la política están llevando a convertirlas en carnavales, donde los pajes y «demás participantes», se han vuelto irreconocibles, con vestimentas raras, cuanto menos, o que representan a figuras de la LGBT, forzando las mentes de los niños a que vean lo que no es. Otro tanto ocurre en Barcelona, donde están promoviendo entre las criaturitas el que todo el mundo luzca el color amarillo, como reivindicación de batallas políticas… En fin, ya ven, no respetan ni la fiesta infantil por antonomasia. Vivimos en un mundo politizado hasta decir basta. La fiesta de los Reyes Magos sino la intervención grosera de la clase política que no deja en paz a la gente en nada. Y promete ir a más. Lo veremos.
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