Atacar a los corderos es muy fácil. No es necesario ser lobo para saberlo. Pero los lobos además tienen el instinto que les hace salivar con el olor de la sangre de la «provocadora» víctima.
Lo de exhumar a Franco no tiene mayor relevancia ni rédito político. (La derecha no lo ha dado mayor importancia, ni nadie). Lo que hay detrás de esto es un proyecto de mayor alcance, es el salivar cristianofóbico lo que alienta la mordedura de los lobos sobre los corderos. La cruz cristiana (más alta de Europa) se convertirá en un obelisco masón. Algo así viene a indicar el que fuera ministro años atrás por el Partido Popular Jorge Fernández Díaz (muy creyente de unos años para acá, y a quien tuve la ocasión de conocer en una peregrinación a Medjugorje hace dos años, en que coincidimos). Pinchando AQUÍ pueden leer su artículo. Donde dice que se pretende «cercenar los brazos de la Cruz más grande de la Tierra, quedando como un monumental obelisco a mayor gloria de quien todos sabemos». Todos los símbolos religiosos, como la cruz, principalmente, acabarán por desaparecer de todas la partes que estén a la vista (digo de todas las partes, «hasta de los coches»). Tristemente, dolorosamente, y no tardando.. Lo cristiano va a desaparecer en nada de tiempo, con toda «naturalidad», y nadie se va a entrañar ni a pronunciar una palabra de contrariedad, porque a la mayoría, a la absoluta y aplastante mayoría, le resultará indiferente y sin cuidado, y a muchos hasta aplaudible. Y lo corderos…, los corderos mansos e indefensos apenas balarán cuando los lobos, masas contagiadas de rabia, los devoren. (De cuando ese odio penetra en los enemigos de Cristo los españoles tenemos mucha experiencia: en el 1936 miles y miles de cristianos, por el simple hecho de serlo, tan solo por ir a misa y rezar el rosario, indefensos, ancianos piadosos, chicas catequistas, monjas jovencitas o mayores, etc., fueron devorados como inocentes corderos a manos de una fieras enloquecidas y endemoniadas). Si, queridos lectores, sí; esto que es una monstruosidad fue y es considerado por algunos como algo normal y hasta deseable. En cualquier caso, piensen, el mundo es así, así de frágil y sometible a las fuerzas del Mal; o si no, piensen en aquellos que se burlaban de Jesús, cuando tras ser brutalmente azotado, roto y chorreando sangre, le colocaron una casquete de espinos en la cabeza y encima tenían el cuajo de burlarse de Él. Una escena dantesca, para echarse a llorar…, y en cambio, los lobos de Satanás, se reían. En fin, lo que habrá que ver, hermanos. Lo que hay en el fondo es cuanto alberga el materialismo ateo, el laicismo masónico, el espíritu del tiempo del príncipe de las tinieblas, en su intento de apoderarse del mundo. (Ah, lean ustedes sobre lo que opinan y dicen de la Masonería personas expertas y autorizadas como Ricardo de la Cierva, Manuel Guerra Gómez, Alberto Bárcenas, Maurice Caillet, Padre Gobbi, Ana Catalina Emmerick, el Magisterio de la Iglesia, etc.) Nos tememos que todo parece alinearse camino de la persecución de que hablaban los textos sagrados apocalípticos. |
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

