La Navidad en Occidente

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El comienzo del evangelio de san Juan (que abajo pueden leer) es lo más grande que se ha escrito. Nada hay más elevado y trascendente que se haya revelado a los hombres. En esas breves líneas, cabría decirse, está contenido todo.

Cuando uno ve en qué se ha convertido la Navidad para estas tierras otrora creyentes, solo cabe un suspiro de lamento, en el que se hacen presente -como ayer hoy-: «y rememorar ese texto de Juan: «La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros «. «Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron». «La luz brilla en las tinieblas, 
y las tinieblas no la percibieron».

La apostasía ha avanzado en nuestro mundo como una niebla, donde apenas si brilla la luz.

Y hablando de luz, en términos más prosaicos, y del ambiente navideño, de color, villancicos, de felicitaciones con crismas, etc. Ya no hay nada de eso, ni una tristes estrella, un belén, etc. en ningún escaparate, balcón o ventana. No se oye tocar un tambor y el canto de un olvidado villancico. Todo es un inmenso apagón: la luz no brilla…no es percibida ni recibida.

El laicismo imperante ha conseguido establecer un ateísmo práctico en nuestro mundo occidental. Ha cambiado el lenguaje y las formas. Ya no se saluda y desea una «¡feliz navidad!»; se ha impuesto el «felices fiestas». Ha establecido un analfabetismo sobre que lo que significa estas fechas, que asombra, tanto por la ignorancia como por el inconsciente rechazo generalizado a cualquier connotación religiosa de estas fechas. Como detalle, en unos grandes almacenes, en el centro de Madrid, en el escaparate se ha podido ver -tras unos días lo han quitado, que no rectificado- un belén en el que aparecían todos sus elementos, los pastorcillos, los reyes magos y demás figuritas… Excepto -figúrense- la existencia del portal: ¡un belén, sin el Misterio! ¡Habráse visto tal esperpento! Pues así aparecía este aberración laicista.

En fin, a esto se está llegando o se ha llegado (para ser más exactos). Y después de esto, ¿con qué nos sorprenderá este Occidente, o habría que decir, este Mundo, que da la espalda a su Creador y Salvador?

 

EVANGELIO SEGUN SAN JUAN

Capítulo 1

1 Al principio existía la Palabra
y la Palabra estaba junto a Dios, 
y la Palabra era Dios.

2 Al principio estaba junto a Dios.

3 Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra 
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

4 En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.

5 La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la percibieron.

6 Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

7 Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

8 El no era luz, sino el testigo de la luz.

9 La Palabra era la luz verdadera 
que, al venir a este mundo, 
ilumina a todo hombre.

10 Ella estaba en el mundo, 
y el mundo fue hecho por medio de ella, 
y el mundo no la conoció.

11 Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.

12 Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

13 Ellos no nacieron de la sangre, 
ni por obra de la carne, 
ni de la voluntad del hombre, 
sino que fueron engendrados por Dios.

14 Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria, 

la gloria que recibe del Padre como Hijo único, 
lleno de gracia y de verdad.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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