La fe, en preocupante retirada

Nos acercamos a pasos agigantamos hacia la extinción de la religión en los países occidentales. Y en el resto del mundo, aunque actualmente aumenta, quizá se llegue a lo mismo.

Esto nos recuerda a lo de aquello de  «cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?» (Lc 18,8b). ¿Y después qué…?

El cristianismo se «bate» en retirada en las sociedades hiperinformatizadas, inflacionarias de noticias, que no de conocimientos ni verdades, abrumadas por la información superpuesta, confusa y caótica, e incapaz de pensar críticamente e ir más allá de la apariencia, incapaz de trascender y de hacerse preguntas, preocupados únicamente por cuatro cosas: pasárselo lo mejor posible (sobre todo sexualmente); huir de cualquier verdad comprometedora y de cualquier carga de responsabilidad; la obsesiva fijación por el físico del cuerpo; el avariento egoísmo y el tener… (sobre todo el dios dinero). Lo demás le trae al pairo.

Dios, la conciencia, la responsabilidad moral, etc., son términos que están en franco retroceso. Todo aquello que plantee exigencias, que ponga peros al capricho, a que uno haga aquello que le plazca, no tiene nada que hacer ni pinta nada.

Esto explica la acelerada caída de la práctica religiosa en estas sociedades tecnificadas y pseudoculturales, atiborradas de ficciones, realities y series.

Estos son los datos de muestra:

  • Por primera vez en su historia, en Italia se dan ya más matrimonios civiles que religiosas. Las bodas civiles han pasado de ser un 2,3% del total en 1970 al 50,1% el año 2018.
  • Continúa descendiendo el número de los españoles que se consideran católicos. Según el último barómetro del CIS, el 68,5% de los encuestados se declaran católicos -practicantes, solo el 14,4%-, lo que supone un 1,3% menos que el pasado año, 2017. El número de no creyentes y ateos aumenta ese mismo porcentaje.  En España entre los jóvenes de 16 a 29 años  hay más ateos (55 por ciento) que creyentes (45 por ciento entre cristianos y otras confesiones).
  • Francia, los «sin religión» (ateos + agnósticos + deístas no religiosos) son un 58% de la población; hace 40 años eran el 27%, datos de 2018.
  • La proporción de la población que se identifica “sin religión” alcanzó el 48,5% en 2014, superando al 43,8% que se definen como cristianos -anglicanos, católicos y de otras denominaciones-. En Inglaterra y Gales los ciudadanos que se declaran sin religión han pasado del 25% en el 2011 al 48.5%, en el 2014. La Iglesia de Inglaterra, episcopal anglicana, cuenta con 16.000 iglesias en el Reino Unido; con el declive del cristianismo en la mayor parte de Europa, la opción administrativa es cerrar al menos 2.000 templos.
  • Iglesias en Holanda convertidas en bares. Con el 44% de su población compuesta por ateos, las iglesias de Holanda se están convirtiendo en museos y cafeterías. En ese trance se encuentra hasta su catedral de Utrecht.
  • En Europa Occidental dicen ser:
    Religiosos Y espirituales 24%  + Religiosos pero no espirituales 15% = 39%
    Ni religiosos ni espirituales 53%  + Espirituales, pero no religiosos 11%  = 64%
    Es decir que gente sin fe, sin religión, es bastante menos, que los no creyentes, sin religión, es decir, espiritistas, supersticiosos y ateos.
  • 7,5 millones de personas dejan la religión en EE.UU. Durante la última década, este estudio ha demostrado una disminución constante en el número de religiosos estadounidenses.  EE.UU. tiene el doble de ateos que en 2007 y mientras crece la ‘fe’ en brujas y ovnis. Datos de 2013. 

Pero esto no afecta solo a catolicismo o al cristianismo, también a otras religiones: en el judaísmo, una gran mayoría no cree; en el islamismo, con la globalización y apertura a otras culturas, la pérdida de fieles es notable, sosteniéndose por el «coto cerrado» y el hecho identitario de lo musulmán y los musulmanes. El hinduismo y budismo, siempre pacíficos, ante el temor a la perdida de creyentes, están reaccionando con violencia.

La constitución del ser humano como apertura a la Trascendencia, está siendo cegada de manera drástica y repentina.

 

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