Ante la deserción de la religión de la juventud actual, esa primera iglesia evangelizadora, que es la familia, tiene mucho que decir; en cuanto a su dejación, que ha fraguado en la realidad actual, como en lo que ha de hacer, para evitar la apostasía total.
Los padres, la familia… tienen una grave responsabilidad en transmitir la fe. «Cueste lo que cueste» la familia ha de comprometerse en evangelizar a sus hijos. Hay mucho en juego;¿quién sabe si su salvación? ¿Su felicidad… (aunque se hace dejadez pensando lo contrario: que sus hijos van a aparecer como «friquis», distintos a los demás, ir contra corriente, excluidos, etc.)?
«Una familia que tiene la costumbre de rezar diariamente, que limita el uso de los aparatos electrónicos, que fomenta la buena lectura, que se acerca regularmente al Sacramento de la Penitencia y que va a misa junta los domingos tiene buenas posibilidades de construir una cultura cristiana que perdure en su casa. Todo esto suena familiar y sencillo, pero en realidad exige estar centrado continuamente, y mucho esfuerzo. No obstante, la recompensa es grande.» (Arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput).
Los hijos tienen que ver a sus mayores ponerse de rodillas delante de Dios…