La aportación benéfica de la Iglesia

La Iglesia Católica en todos los sitios donde está aporta generosamente es decir da más que recibe, amén de la fe religiosa y cuanto ello con lleva de sentido y trascendencia, de valores y fundamentos éticos, de asistencia espiritual y consuelo en momentos dolorosos, etc., hace una labor de auxilio para muchos desahuciados, pobres, solos, enfermos, mayores, viejos, migrantes, etc., y también en la cultura, la enseñanza, con numeroso colegios, hospitales, etc., y mantenimiento del patrimonio.

No hay duda de la labor benéfica de la Iglesia Católica para la sociedad allí donde se halla libremente. Sin embargo, se está llegando a unos extremos… de intolerancia, de intento de exclusión por poder estatal especialmente de izquierdas.

Las intenciones de los estados, hasta clara: si hasta ahora por exigencia democrática, por imposibilidad de recursos o por el establecimiento de la religión y sus valores en la urdimbre social, etc., impedían lo que ahora se proponen: excluir de la sociedad a la Iglesia, eliminándola de cualquier protagonismo y presencia. De modo que, no tardando, amén de lo «anecdótico» de quitar cruces y cualquier simbolismo cristiano de las calles y plazas; veremos la sustitución de los centros de enseñanza, privados o concertados, por sólo públicos, y cualquier otra actividad en que destaque o participe la Iglesia; al igual que el sistema de financiación de la misma con la colaboración de estado a través de la declaración de la renta.

Estas sustituciones o supresiones se llevarán a cabo aún a costa de que sean gravosas para el erario público. ¡Será por dinero! Cueste lo que cueste, aunque se aumenten los impuestos y la deuda pública, se perseguirá, cada vez con más urgencia, la consecución de imponer laicismo estatalita beligerante y anticristiano.

 

Estos son algunos datos prácticos de la Iglesia católica en España:

La inversión en la sociedad de la Iglesia católica equivale a más del 138% de lo que recibe por la asignación tributaria. Por cada euro ingresado a través del IRPF, la Iglesia invierte 1,38 euros en la sociedad.

En muchos lugares de España, los sacerdote son los únicos asistentes sociales que quedan.

La actividad eclesiástica es, en primer lugar, celebrativa y en este sector, por la institución pasan 8,3 millones de personas que asisten a la misa dominical y demás sacramentos, como bautizos, primeras comuniones, matrimonios o confirmaciones.

La actividad pastoral de los 18.164 sacerdotes en 23.019 parroquias, amén de los frailes, las monjas, los 105.662 catequistas o los 13.000 misioneros con los que sigue contando España. En total, «sacerdotes y voluntarios dedican a la actividad pastoral 46,4 millones de horas al año.

Los centros concertados han crecido en 7.460 el número de alumnos, alcanzando un total de 1.484.378 estudiantes en 2.591 centros. También creció el número de empleados, para alcanzar la cifra de 112.887. Y con excelente aprovechamiento: Por cada euro invertido en educación de inspiración católica revierte a la sociedad 4,1 euros.

La Iglesia cuida, protege y pone a disposición de la sociedad un extraordinario patrimonio cultural. 225.000 personas trabajan en España a causa del patrimonio de la Iglesia. Un patrimonio que «genera un impacto total en el PIB de 22.620 millones de euros, lo que supone más del 3% dl PIB español.

La actividad caritativa y asistencial, que la Iglesia ha incrementado, con 244 nuevos centros sociales y asistenciales, acompañando a 4.765.869 personas en los 9.110 centros de los que dispone la institución, para cumplir con el mandato evangélico de la opción preferencial por los pobres.

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.