Apuntes sobre el aborto (II)

A raíz de la aprobación del aborto en Argentina, el papa Francisco, espoleado por su condición de argentino, ha realizado una contundente afirmación: «Un aborto es lo que hacían los nazis pero con guante blanco».

En el fondo el aborto es el recurso del que quiere librarse de algo que le va a incomodar ?aunque le pudiera engrandecer vitalmente?, y se guarece, para paliar su acto culpable y criminoso, en las leyes de una multitud irresponsable. Es una autoexculpación generalizada en una sociedad que se da golpes de pecho por la muerte de animales o por el medio ambiente y la ecología, y luego destroza impunemente la vida humana naciendo indefensa.

La cosa de la repugnancia de este acto criminal resulta tan tremendo para la sensibilidad humana de cualquier persona, que salta a la vista. Pues bien, para que ni siquiera el guante blanco se ve teñido de rojo, en países -como Australia, Canadá…- han prohibido exhibir fotos o escenas de fetos abortados. Claro, resulta de mal gusto (pero sobre todo para la conciencia), y esto hay que evitarlo como sea.

Aunque tratemos de correr un tupido velo para no ver las consecuencias de el puñal que a través de él acaba con la vida, haciéndolo legal, no por eso va a dejar de su un MAL.  Y muy enferma debe estar esta sociedad occidental cuando se capaz de considerar al aborto como un bien.

Y cuando pasado el tiempo, el mundo descubra que lo que ha estado haciendo con lo del aborto ha sido un genocidio monstruoso, ¿qué dirá? ¿cómo se mirará a la cara?…

No importa, seguro. El tupido velo que ahora tiene recorrido delante para ejecutar con guante blanco algo tan horrible, luego se lo echara sobre la conciencia para no sentirla … y que no incomode. La conciencia también puede resultar tan incómoda como un niño inesperado.

En lo de la aniquilación de la conciencia ya hay mucho trecho avanzado… Ya nada escandaliza.

Por eso ya a la gente se le puede decir algo tan tremendo como esto, que  ponemos a continuación y que también pronunció el Papa, y quedarse tan pacha ?o sea, ni le afecta lo más mínimo?: el pontífice equiparó el aborto con lo que hacían los espartanos cuando nacía un niño con malformaciones: «lo llevaban al monte y lo tiraban para abajo para cuidar la pureza de la raza». «Hoy hacemos lo mismo. Una atrocidad».

 

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