Kamala Harris

Dios nos pille confesados, a todos, empezando por los niños por nacer, por cristianos y, por ende, los humanos, pues quien estar contra lo cristiano es estar contra lo humano.

Esta señora demócrata del ala más extremista e izquierdista del partido y abortista declarada es considerada por muchos como la gran vencedora de este proceso, por encima de Biden. No tardando  será la presidenta del país más poderoso de la Tierra (aunque no por mucho tiempo; quizá un grupo de unos diez -diez cuernos- venga a asumir conjuntamente el liderazgo del mundo, donde el factor de China juegue un papel importante y tal vez fundamental). Kamala será presidenta porque Biden es como un hombre de papel, que está bastante en las últimas (aunque trata de salir a los escenarios con ese trotecillo cochinero -un pelín ridículo- de apariencia juvenil y de quien acaba de salir del gimnasio y está en plena forma, sin necesidad de seguro de vida, y dispuesto a comerse el mundo).

Biden, al que no le damos larga vida presidencial -pero que sí posiblemente en un retiro cuidadosamente atendido por larga vida geriátrica-. Y esto porque: es ya alguien que ha sido utilizado para esta puntual misión de defenestrar a Trump y porque le van a quemar en el poco recorrido que le queda para avanzar -a saltos- en implantación del Gran Reinicio del NOM, o de la progresía rampante de los ricachos de izquierdas, globalistas del pensamiento único, materialstas-filocomunistas, próximos a la Masonería y anticristianos a rabiar. Luego será tirado como un juguete roto. Ya se empiezan a airear trapos sucios de su entorno y alguno que le afecta más directamente; no obstante, también está ese asunto de dar señales de estar senil y “se le va la pinza” en medio de algunas conversaciones, tiene lagunas o pierde el hilo, etc. Ya veremos; el caso es que más pronto que tarde dejará la presidencia en manos de la vicepresidenta Kamala, y entonces…

Entonces el mundo se va a poner “patas arriba”.  Ocurrirán cosas sorprendentes. Ya están sucediendo a raíz de la pandemia, de la marcha de la deuda monstruosa de la economía, del cuestionamiento de los sistemas democráticos, del poder mediático, del recorte de libertades, del control de la gente, de la ausencia de trabajo… y de la manipulación esclavizarte de las big tech de internet -con sus siete cabezas-, etc. Y después, no tardando, aparecerá el choque inevitable con la Iglesia y el cristianismo.

Y por lo demás, decir que aunque a Trump se le elimine políticamente para siempre, a base de una confrontación brutal y total, mediática y de internet y de políticos compañeros de viaje, y se le inhabilite con otro impeachment para no volver a la Casa Blanca, el trumpismo, las causas y razones de 75 millones de personas están ahí, son reales y no desaparecerá, siguen y seguirán existiendo.

En fin, que el mundo va temblar con la que se avecina. Recemos, que va a hacer falta.

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