Las mentiras tiene consecuencias. Las mentiras son propias del Diablo -al que la Biblia llama «el padre de la mentira»-. Así lo dice el mismo Jesús: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice la mentira, habla de lo suyo porque es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44).
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