Anticristianismo

Cualquier  animadversión o manifestación de odio verbal o de hecho sea contra quien sea: pueblo, raza, religión, colectivo… es objeto de repulsa y condena social, excepto si es contra los cristianos.

Las noticias de ataques u ofensas a lo cristiano (en cosas y personas) son habituales, y la indiferencia al respecto lo es en idéntica medida.

Estamos hartos de denunciar desde esta página -como al igual que sucede en otras afines- la cristianofobia reinante. ¿Por qué pasa esto: la cristianofobia y la indiferencia…?

Según un informe de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) referido a -la otrora católica- España durante el año pasado (2019) se dieron 76 ataques de odio contra los cristianos. Son delitos denunciados , pero hay una considerable de ofensas o ataques más leves que no constan como tal, aunque se dan. En Francia, en lo que llevamos de año, diez meses, se han dado hasta 500 ataques a iglesias, que no salen a la luz pública porque son calificados como de «baja intensidad». 

Desgraciadamente esta es la tónica general en las sociedades democráticas de Occidente, pero también se da en otras partes del mundo aunque sea en otra dimensión y crudeza. Lo cual pone de relieve lo generalizado del anticristianismo.

Según declaraciones -recogidas por Aciprensa- de María García, presidenta del OLRC (Observatorio para la Libertad Religiosa), aseguró que el hecho de que la religión cristiana sea la más atacada “muestra claramente que los cristianos son discriminados y sus iglesias sufren vandalismo y profanaciones continuamente», «las comunidades mayoritarias también sufren delitos de odio. Los casos de cristianofobia han aumentado con respecto a 2018, cuando desde la sociedad civil reportamos 57 casos».

No nos cabe la menor duda de que este anticristianismo tiene raíces oscuras; la universalización del odio, la indiferencia ante estas manifestaciones, solo cabe interpretarse desde la influencia de espíritus malignos, inmundos, que andan dispersos… por el mundo para la perdición de las almas.

ACTUALIDAD CATÓLICA


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