Hay un realidad que cae dentro del ámbito de lo incomprensible y que forma parte de uno de esos misterios que serán desvelados al final. Nos estamos refiriendo a la presencia —según parece— del Satanás en la corte celestial, hasta que sea expulsado al término de los tiempos.
Según dice el libro del Apocalipsis en su capítulo 12:
[7]Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, [8]pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. [9]Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.
Es decir, la Serpiente antigua, la del paraíso terrenal que engañara a Adán y Eva, y que seduce, engaña, al mudo. Se desprende que amén de la expulsión del Cielo de Lucifer y los ángeles rebeldes antes de la creación del mundo, después ha sido expulsado «de nuevo», pues en esta expulsión de Ap 12, se habla como hecho ocurrido de la Creación del mundo.
Otro matiz ha tener en cuenta es que tras esta batalla, serán arrojados a la tierra, no infierno.
10]Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. [11]Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.
Cristo, que tiene la capacidad de ejercer poder, no ha ejercido esa potestad aún ¿Por qué? Y el Demonio, esta de alguna manera en la corte celestial, pues está llevando a cabo una función de fiscal acusador contra los hombres. Y muchos de estos se hallan en el cielo pues fueron mártires, testimoniaron al Cordero con cuya sangra fueron santificados.
El hecho de que el Papa León XIII compuso la oración a San Miguel encaja bien con la profecía de 100 años. Como se describe en Apocalipsis 12, San Miguel es el vencedor del demonio, que arroja a la serpiente antigua de la corte celestial en el final de los tiempos. El Papa debe haber invocado el nombre de Miguel, para solicitar su asistencia al final de este período de 100 años, cuando la presencia de Satanás en la sala de corte celestial ya no se tolerará más. La profecía implica que San Miguel echaría a Satanás del cielo al final de los 100 años, restringiendo su existencia al reino terrenal.
[12]Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.»
Apocalipsis, capítulo 13
[1]Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos.
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