El totalitarismo silencioso

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Sin que nos demos cuenta —o sí, pero qué remedio…— el poder político-elitista-liberal-comunista cada vez extiende sus ansias de acaparar más y más capacidad de imponer su voluntad sobre los seres humanos que pueblan la Tierra.

Es el mismo planteamiento del feudalismo medieval: el feudal dueño y señor de su feudo territorio en el que vivían ciudadanos plebeyos… a cambio de protección y seguridad de los numerosos peligros para esos pobres infelices que malvivían con un trocito de tierra y unos animales cosméticos expuestos a los peligros de ser asaltados por maleantes o invasores, el señor feudal ejercía sobre ellos imposiciones de todo tipo y restricciones de libertades. Todo ello, claro, estaba muy bien legitimizado legalmente; lo cual no dista mucho de la situación actual: los ciudadanos de hoy día, a cambio de seguridad estamos cediendo en libertades y derechos -entre otras cosas-, y todo bajo el aparatosamiento de ser muy democrático y legal. ¡Serán por leyes!

Este totalitarismo es silencioso, hasta cierto punto consentido o inconsciente, pero real, y hacia el cual se avanza a pasos agigantados. Posibilitado por la acumulación de poderes -monopolito-, pues los valores elevados, morales, espirituales, han caído hasta el extremo de que por ser agraciado por el que tiene más poder y progresar en el escalafón, enriquecerse, triunfar, etc., corruptos, se prestan a poner a disposición del poderoso la dignidad de sus cargo y mandato de responsabilidad de respetar las leyes y el bien de la ciudadanía. El poder se ha aglutinado de esta manera tan ruin, y al que ha favorecido la tecnología, propicia —como nunca— para manipular, confundir y tantalizar a la gente.

Al final, viendo la situación de globalización de apabullante sometimiento, los únicos que podrán plantar cara, como han imperialismo y regímenes despóticos y totalitarios que llevan la marca del anticristo, serán los cristianos, porque no podrán dejar de ser lo que son y porque su fuerza es de carácter sobrenatural, hasta llegar al martirio.

Les invito a leer en Portaluz el artículo titulado: El escritor y periodista Rod Dreher llama a resistir el «totalitarismo» oculto «bajo ropaje de democracia»:

Vivir sin mentirasde Rod Dreher, se presenta como un “Manual para la disidencia cristiana”, que enseña al lector cristiano a aprender de los cristianos que vivieron bajo el yugo de las dictaduras comunistas pero no se dejaron corromper.
“Hoy en Estados Unidos la mayoría de los obispos y pastores tienen miedo de alzarse y hablar con claridad contra la tiranía woke, bajan la cabeza y se conforman. La lucha por proclamar la verdad van a dirigirla laicos, como sucedió en Eslovaquia con el comunismo. Y eso ya lo vio el padre Kolakovic en 1943″.

“¿Qué vemos hoy?”, añade Dreher. “Vemos que el totalitarismo woke se extiende, con la ideología de género, y se castiga a quien alce la voz. Toman la ciencia, la medicina, la acallan, la controlan... No creo que los cristianos podamos ‘vencer’ a esta ola mundial, pero sí podemos resistir, crear redes y comunidades de resistencia, ser fieles, y esperar a que se hunda por su propio peso. Y cuando se hunda, ahí seguiremos nosotros”. Pero para sobrevivir a eso, hay que organizarse y prepararse a vivir con más austeridad y con coraje.  
Dreher no se basa en el optimismo (“los obispos eslovacos fueron optimistas en 1943 y fue un desastre”) sino en la esperanza cristiana y las promesas de Cristo, la alegría de vivir bien -es decir, con virtud-, según su mandato. “La esperanza cristiana es que, aunque nos quiten el empleo y nos encarcelen y nos señalen, Cristo nos une a Dios y con Él ese sufrimiento transforma y redime al mundo”.

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