El falaz -o lado oscuro del- Código Da Vinci

Esta es una novela con apariencia de historia real, lo cual induce a mucha gente a la duda ya que genera una insidiosa sombra de sospecha sobre verdad. Esta obra anticristiana, plagada de malévolos errores ha llevado a instalar en el inconsciente de mucha gente —que la ha leído o ha visto la película— cuanto menos la sospecha sobre Cristo, la Iglesia y el cristianismo; lo cual ha sido facilitado por la general pardillez, desconocimiento e incultura religiosa de la mayoría de la gente.

Hace unos años, un matrimonio amigo viajó a Nueva York, y estuvo de visita en una casa en la que les invitaron a comer, la anfitriona, en medio de la comida, al conocer la creencia en Cristo de este matrimonio amigo, les trató de más o menos que de ignorantes, alegando que si no habían leído la obra “El Código Da Vinci” en que consta el fraude de la religión cristiana, que había ocultado cosas…

Las falacias reiteradas que en El Código Da Vinci con apariencia de verdad solo cabe interpretarse desde la procedencia como propias del llamado “padre de la mentira”, es decir, Satanás. Es el influencer que incide en aquellos, que como el autor de esta novela, se ponen de su lado, del lado oscuro, para en pura obediencia llevar a cabo lo que el Demonio o enemigo de Cristo pretende: que no es otra cosa que ejercer la mentira que lleva a confundir, sembrar duda, desanimar y fomentar la increencia entre la mayoría posible de los seres humanos, especialmente los creyentes y fieles miembros de la Iglesia.

El autor de esta obra no se recata en hacer pasar por verdaderos una infinidad de error -mal o bien intencionados- que aparecen, y de los cuales no advierte. Es más, en la introducción se lee: “Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces.”

Estos son algunos aspectos, errores y falsedades que contiene este obra:

  • En cuanto a la referente a María Magdalena, como esposa de Jesús y con la que tuvo una hija, origen de la dinastía real francesa; “verdad” ocultada por la Iglesia Católica, que cambió la historia y convirtió a Jesucristo en Hijo de Dios y Dios, siendo un simple maestro, etc. Nos remitimos a lo que ya expusimos cumplidamente en el artículo:  https://www.actualidadcatolica.es/maria-magdalena/
  • Un dato más en cuanto a María Magdalena, la Iglesia no la desprestigio -como lo da a entender- sino que la canonizo.
  • Exaltan lo femenino, pero los maestres y personajes de renombre y protagonistas son masculinos.
  • Dice que la Iglesia se encargó de eliminar la divinidad femenina en favor de sus intereses. Pero no dice quiénes, cómo, ni da datos ni lo argumenta, etc.
  • La monja es cristiana, católica, afirma la verdadera doctrina de Cristo, que no cumple el Opus, y sin embargo, el gran Maestre, no es cristiano.
  • ¿Si fuera otra institución, que no la católica, se darían o tolerarían tales imputaciones?
  • Afirma la divinidad femenina y niega la de Cristo. Y sin embargo, le dan la relevancia de tal divinidad: la cruz, el grial (su sangre), etc.
  • El asunto gordiano es algo importantísimo; en cambio, el personaje al que se le encomienda que se descubra el gran secreto… es un tipo (monje) desquiciado.
  • En el cuadro de la Cena, de Da Vinci, no se ve lo que dice verse; mucha imaginación.
  • El Priorato de Sión no existió; fue un invento del siglo XX. Como sus supuestos documentos.
  • Es de una indocumentación absoluta.
  • Es imposible que todos esos supuestos documentos estuvieran en el templo de Jerusalén, destruido en el año 70.
  • Fueron los estamentos franceses los que acabaron con el templarios, más que el papado.
  • Los diálogos los monta sobre contenidos de la información o documentación (libros sobre el tema) leídos.
  • Manipula artera de las fuentes.  Se documenta sobre un tema, y se sirve de ello como texto y materia; se lo adapta o, más precisamente, se adapta a ello.
  • Enlaza los temas, buscando laguna vinculación o algo en común o relacional.
  • De los manuscritos encontrados a mediados del s. XX en las cuevas de Qumrán, los quiere aparece como si la Iglesia hubiera querido ocultarlos, cuando están en posesión de Israel, y además, no contradicen la verdad de la doctrina y los evangelios canónicos, sino más bien los confirman. (p.292). Es más, hay un trozo con unas líneas del Evangelio de san Marcos, que viene a probar que fue escrito a mediados del siglo I, que sería más fidedigno y próximo a los acontecimientos que los apócrifos, escritos en el siglo II, contaminados de gnosticismo. Y con todo, los apócrifos no dicen que Jesús estuviera casado ni que hubiera tenido un hijo. La Iglesia nunca ha ocultado estos textos; es más, están publicados en editoriales cristianas (BAC) ya mucho antes de que se escribiera El Código Da Vinci.
  • En la p.290, pone en duda la divinidad de Jesús; que solo hubiera sido reconocida a partir del concilio de Nicea (año 325). Se define la verdad dogmatica ante la herejía arriana que cuestionaba que el Hijo fuera engendro existiendo desde el principio sino que fue creado. no quiere decir, que hasta entonces Jesucristo no fuera considerado como Dios. En fin, tres siglos ya de historia, de fe inquebrantable en el Señor Jesús, por el que habían derramado tanta sangre de mártires…, y ahora tratan de decir que fue en vano; amén de los escritos de tantos Santos Padres, apostólicos y de la Iglesia de esos primeros siglos que corroboran la divina de Cristo; al igual que las cartas del NT.
  • El final es decepcionante: ni aparecen los documentos ni el grial… ni pensaban revelarlo; ni hay persecución ni trama importante (del Opus Dei, la Iglesia, la policía, el Estado, el banquero, etc.).
  • Aunque el misterio de la investigación arqueológica -per se- resulta atrayente, literariamente es mediocre, pésima.
  • Hay una manipulación la realidad para crear la ficción, novelar; bajo apariencia de ser real o dejándolo entender como tal; no lo precisa y lo deja correr… y mucha gente se lo traga.
  • En fin, un relato faltón; en el doble sentido: falta a la verdad e insulta, faltando al respeto…

 En definitiva, el propósito de Dan Brown es negar la divinidad, algo así como lo que hace la Masonería y la New Age. Al menos, eso sí, afirma que Jesucristo existió; algo que negarían otros listillos (ilustrados del siglo de la luces y sus herederos). El Código Da Vinci es una novela con pretensiones históricas, pero en realidad se trata de un panfleto insidioso, ofensivo, difamatorio y calumnioso… Ahora, eso sí, que ha proporcionado una fortuna a su autor.

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