Cuanto Dios hace, es lo mejor

      Nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman (Rm 8,28). 

                     

 *****

           Señor conde Lucanor  ?dijo Patronio?, don Pedro Meléndez de Valdés era un caballero muy honrado del reino de León y tenía por costumbre decir cada vez que le ocurriese algún azar: «Bendito sea Dios, ca, pues El lo hace, esto es lo mejor”. Este don Pedro era consejero privado del rey de León y otros contrarios suyos, por gran envidia que le tuvieron, le atribuyeron una gran falsedad y tan mal le hablaron al rey que ordenó le mataran. Y estando don Pedro Meléndez en su casa le llegó un emisario del rey, que enviaba por él. Los que le habían de matar le estaban esperando a media legua de aquella casa. Y queriendo correr don Pedro Meléndez hacia el rey, cayó de una escalera y se quebró la pierna. Cuando las gentes que habían de ir con él vieron lo que le acaecía, les pesó mucho y comenzárole a maltratar diciendo: «Ea, don  Pedro Meléndez, vos que decís siempre que lo que Dios hace esto es lo mejor, tened ahora este bien que Dios os ha hecho”. Y él les contestó que estuvieses ciertos de que, pues Dios lo había hecho, sería lo  mejor. Y por mucho que hicieron no le pudieron nunca sacar de esta creencia.

           Lo que le estaban esperando para matarle por mandato del rey, cuando vieron que no venía y supieron lo que había ocurrido, fuéronse y contáronle la razón por la que no pudieron cumplir su mandato.

           Don Pedro Meléndez estuvo mucho tiempo sin poder andar, y mientras estuvo maltrecho supo el rey que aquello que habían atribuido a don Pedro Meléndez era una gran falsedad y prendió a aquellos que lo habían dicho. Y fue a ver a don Pedro Meléndez y le contó la falsedad que le dijeron, y cómo había mandado matarlo, y le pidió perdón por su yerro. Mandó luego hacer justicia ante él aquellos cuya falsedad le achacaron

           Así libró Dios a don Pedro Meléndez, porque no tenía culpa, y fue verdadero lo que él siempre solía decir, que todo lo que Dios hace, aquello es lo mejor.[1]

 *****

 

         Dios está presente en el mundo; puede «ponerse ante los ojos» de la mirada dirigida a lo profundo de las cosas.

      Dios está detrás de lo inmediato. Dios no está «fuera del mundo», no es un Deus extramundus, sino la causa eficiente de todo lo que existe. El cristiano sabe aún de otra posibilidad completamente distinta de la «visión» de Dios en medio del mundo histórico. 

         Dios se hace el encontradizo en lo concreto cotidiano, por medios sencillos, humildemente, en los signos pobres de todos los días: personas, acontecimientos, cosas, trabajo, ocio, viajes,… Como decía santa Teresa, «hijas mías, en los cacharros está el Señor».

       Necesitamos de la gracia, de una bondad interior, una disponibilidad que nos otorga la fe, para abrirnos a esa Trascendencia presente-actuante.

         Quien percibe la amabilidad de las cosas y de las personas como presencia del amor de Dios, se siente invitado a entrar en la dinámica del amor que se hace misteriosamente realidad.

…..

         Siempre tengamos presente que es más lo que Dios quiere comunicar que cuanto nosotros podemos comprender y acoger. Siempre, y sin que lo entendamos del todo, Dios está presente, participando, en relación misteriosa con el hombre, en todo momento. Aunque el hombre se olvide de Dios, Dios no se olvida un instante del hombre.

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

[1] DON JUAN MANUEL, El libro de Patronio o Conde Lucanor.

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.