Los ataques a la Iglesia, in crescendo

Los ataques a la Iglesia católica,­ muy especialmente -porque el Diablo sí sabe cuál es la verdadera Iglesia-, van en aumento. Las hostilidades «comenzaron» con Benedicto XVI, cuando se le ocurrió promover lo de la Adoración Eucarística Perpetua. Aquello tenía una importancia extraordinaria y, claro, no se podía soportar. De modo que Satanás se puso manos a la obra de manera denodada. Atacando a la Iglesia por tierra, mar y aire, desprestigiando a todo el clero, levantando los escándalos sexuales y por ende involucrando a la Jerarquía, Obispo y Papa, por sus omisiones y hacer a vista gorda a tan grave asunto.

Estos escándalos, además del morbo y los suntuosos réditos para quien interpone tales acusaciones, suelen ser fáciles de llevar a adelante y de que hagan suficiente ruido en los medios de comunicación, para lograr los objetivos de los demonios de desprestigiar a la Iglesia, hacerla perder autoridad, poder de influencia, consideración, pérdida de credibilidad, merma de evangelización, de vocaciones, etc., y muy especialmente, la de atacar a su cabeza visible, el Papa. Tales fueron en este sentido que le llegaron a denunciar ante el Tribunal Internacional. Esta fatiga inaudita supuso que el Santo Padre diera un paso a un lado, dejando paso a otro Pontífice con más fuerza, con menos cargas y con mejor imagen.

El sucesor, Bergoglio, fue bien recibido por aquellos medios «progres» que eran hostiles a Benedicto XVI. En sus primeros años todo ha ido hasta cierto punto, en el terreno de los medios de comunicación, bien; tal vez por tratar de contraponerlo a su antecesor. No obstante, y que nadie se engañe, acabarán estos mismos que parecía apoyarle, yendo contra él. Al parecer, muchos de ellos -incluso enemigos emboscados dentro de la Iglesia- piensan que ha llegado el momento del ataque frontal. Son como el escorpión, está en su ADN el picar. El Maligno, sus secuaces, los del NOM, y cuantos tapados, bajo apariencia de servir a la Humanidad -a veces con fundaciones, ONGs y demás especies de altruismos- persiguen -como uno de sus objetivos- acabar con la Iglesia de Cristo.

Cómo lo verá el Papa que al inicio del mes de octubre pidió a los católicos del todo el mundo que rezaran diariamente el Santo Rosario durante el mes, invocando a la Virgen María (“Sub Tuum Praesidium”: «Bajo tu amparo nos acogemos…») y al Arcángel San Miguel (oración escrita por el papa León XIII)  para que ayuden a la Iglesia en estos tiempos difíciles, y la defiendan de los ataques del demonio, que siempre pretende dividirnos de Dios y entre nosotros.

¡Que nadie se engañe!

Oremos y velemos.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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