Cuando la política irrumpe en la religión

Valencia. Patrona, la Virgen de los Desamparados. Desde el interior del templo, la imagen de la Virgen fue mostrada

Unos fariseos —pseudorreligioso y seudopoliticos— trataron de hacerle un jamilitriqui a Jesús con aquello de la moneda del Cesar… Pero Jesucristo que -como Señor- era más listo y se las sabía todas, les dio aquella frase lapidaria —es decir, esculpida en piedra de lápida, para que permanezca imborrable para siempre—: “Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” (Mc 12,17).

Ahora, en este momento de la epidemia que propicia a que el que tiene el poder lo ejerza a sus anchas, de manera desmedida, con estados de alarma que son de excepción, viendo el comportamiento de tantos políticos y Gobiernos como se están extralimitando, abusando de autoritarismo para invadir un terreno que no le corresponde como es el de atropellar el derecho al culto religioso.

A lo largo de la historia siempre se ha cuestionado a la Iglesia por su inmiscuirse en asuntos políticos, y se esgrimia esa frase de Jesús para taparla la boca y censurarla y en definitiva expulsar de la escena pública y arrinconarla en la sacristia. Ahora, como s se tratara de un péndulo, el Estado es quien se inmiscuye en el ámbito de lo religioso. Y es una pendiente peligrosa por la que se desliza hacia la conculcación de un derecho fundamentalísimo de la libertad: el religioso. Si decae este, decaerán todos.

Vean ustedes:

  • El Consejo de Estado de Francia obliga a Macron a permitir el culto religioso público: «levantar la prohibición general y absoluta de las reuniones» en los lugares de culto en un plazo de ocho días.
  • El Cardenal Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo, denuncia enojado el desprecio del gobierno de Luxemburgo a la Iglesia. Ha mostrado su indignación ante el hecho de que sigan prohibiendo los cultos públicos en su país a pesar de que ya se han levantado algunas restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19.
  • Los obispos suizos exigen a su gobierno que permita los servicios religiosos con público. Mediante una carta dirigida al primer ministro del gobierno federal helvético, el presidente de la Conferencia Episcopal Suiza ha advertido que la Iglesia no está dispuesta a seguir aceptando la prohibición de servicios religiosos con público que está en vigor desde mediados de marzo.
  • Los obispos de Inglaterra y Gales critican al gobierno de Boris Johnson por mantener cerradas todas las iglesias. La Iglesia Católica de Inglaterra y Gales ha lamentado que el gobierno británico no reconozca las «profundas sensibilidades y necesidades espirituales» del pueblo en su plan de reapertura de las iglesias.
  • En Italia:los obispos respondieron con un duro comunicado contra el Gobierno de Giuseppe Conte denunciando que se estaba violando la «libertad de culto». El gobierno italiano cede y permitirá Misas con público a partir del 18 de mayo.
  • En España: han sido varias la invasiones de iglesias por parte de la policía interrumpiendo la celebración del culto, con amenazas coactivas a los fieles presentes. La Iglesia —a excepción de mons. Cañizares de Valencia— ha aguantado callada ante estos excesos y atropellos.

Estos comportamientos de la política respecto a la religión ponen de manifiesto —o como se suele decir “enseñan la patita”— de hasta dónde, si se le tolera, es capaz de llegar. Algo que en un futuro, con la cada vez más menguada capacidad de la Iglesias para ser tenida en cuenta mediática y socialmente, se dará con mayor profusión y agresividad. Ya se dice desde la ONU —por el momento, de manera en forma de globo sonda; pero todo se andará…— que: Las religiones, y en particular el cristianismo, son enemigos de los derechos humanos.

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