Asia Bibi

Asia Bibi

Hace seis años y medio -noviembre de 2010- estuve en la concentración ante la embajada de Pakistán en Madrid por la liberación de Asia Bibi. Apenas si llegamos a ser unas 50 personas las que nos manifestamos. De una población de 4 millones de habitantes, en un inmensa mayoría católica, ante la defensa de una católica injustamente condena a muerte de horca, tan sólo acudimos 50.

Desde un año antes, noviembre de 2009, ya siete y medio, lleva esta madre de 5 hijos encarcelada. La condenada de muerte -por supuesta blasfemia-, gracias a las presiones internacionales -entre ellas esa humildísima concentración- y a las oraciones de tantos, han conseguido que ese veredicto aún no se ha confirmado por el tribual superior.

Según los hechos, todo se refiere a esto: Asia Bibi fue a por agua a una fuente común en la que acudían otras mujeres musulmanas, las cuales protestaron ya que, al no ser ella musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Le exigieron abandonar su fe cristiana y se convirtiera al Islam, a lo que ella se opuso, y respondió que “Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y preguntó a las mujeres qué había hecho Mahoma por ellas. Ellas le contaron esto al imán del lugar, quien la denunció a la Policía por el delito de blasfemia.

Mientras que en el mundo musulmán te aplican el código penal por el que te condenan a muerte “blasfemar” contra el profeta del Islam. En España puedes crudamente blasfemar y  agredir odiosamente la fe, con lo ocurrido en los carnavales de Tenerife, las Sagradas Formas de Navarra, el asalto de a la capilla de la Universidad, etc., ¡y no pasa nada! ni una amonestación, e incluso te puede servir para promocionarte, como para -de momento- concejal de Madrid. Es lo que hay.

Luis M. Mata

 

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