De las segunda carta de san Pablo a Timoteo hemos extractado los párrafos siguientes, que son como escritos para nuestro tiempo:
“Debes saber esto: en los últimos días sobrevendrán tiempos difíciles, 2pues los hombres serán egoístas, avariciosos, fanfarrones, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, irreligiosos, 3despiadados, desleales, calumniadores, desenfrenados, brutales, enemigos del bien, 4traidores, precipitados, engreídos, amigos del placer más que de Dios; 5tendrán la apariencia de piedad, pero habrán renegado de su fuerza. Apártate también de estos. (2 Tom. 3,1-5).
“Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. 13Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos. 14Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, 15y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.” (2 Tom. 3,12-17).
“1Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: 2proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina. 3Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; 4y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.” (2 Tom. 4,1-4).
Los momentos presentes de la humanidad resultan ser de una gran inmoralidad, tal y como señala en primer párrafo, que retrata en todos sus términos al hombre actual: el egoísmo, el materialismo avaricioso, la profanación de lo sagrado, el pasar de los padres, el aprovechamientos y rebeldía hacia estos, la irreligiosidad, la falta de fidelidad, la deslealtad e infidelidad, el desenfreno amoral, el no amar el bien que eleva y engrandece y la banalización del mal, hedonistas solo les importa el placer y vuelven la espalda a Dios, etc. De modo que quien quiera ser de Cristo ha de alejarse de este tipo de persona, pues es una manera de vida atea.
En el segundo párrafo advierte san Pablo que “todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos.” De modo que todo aquel que se separa de ese estilo de vida que proponen los herejes de la modernidad, la masonería wokista, será como mínimo cancelado. El wokismo no es sino una forma de autoengaño, que desconocen la verdad, porque dudan que exista y ni la desean ni pretenden, solo el materialismo, como un agujero negro sin nada de luz, es su cosmovisión vital. En cambio, Cristo es la verdad y la luz, que guía a los que creen y son fieles a la doctrina que recibieron desde niños y que conduce a la salvación, además de enseñar a vivir santamente.
En el tercer párrafo san Pablo con contundencia dada la gravedad del asunto, comienza diciendo a Timoteo: “Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús”… a que proclame el Evangelio siempre y en todo momento y en todas las formas posibles; pues hay mucho en juego, ya que van a venir –como estamos viendo- momentos que se cuestionará la verdadera doctrina, para seguir relatos propios del padre de la mentira, ficciones de la escuela de Frankfurt, que engañarán a muchos, psicologizando la verdad de la realidad, sometiendo a los deseos materialistas que gustan a quien escuchan a estos falsos maestros, arrastrando a muchos tras sus fábulas.
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