Antropología futbolera

A la luz de los triunfos en el futbol de España, resulta chocante este dato:  Durante 100 años de historia de futbol, o sea todo el siglo XX, el futbol español tan solo había conseguido dos triunfos: el campeonato de Europa en el año  1964 y el campeonato olímpico de 1992 celebrado en la propia España, Barcelona. Y sin embargo en lo que va de siglo XXI,  más precisamente en estos 18 últimos años, los resultados son verdaderamente sorprendentes:

El palmarés desde 2008 es este:

      • Mundial 2026
      • Europa 2024
      • Liga de Naciones 2023
      • Europa 2012
      • Mundial 2010
      • Europa 2008

Y luego están las demás categorías de edades:

      • La sub 23 campeona olímpica de Paris 2024.
      • Cinco Eurocopas sub 21
      • Un Mundial sub 20
      • Y demás categorías inferiores sub 19, 18, 17,… en las que siempre somos protagonistas.

Y en el futbol femenino, de reciente implantación: España es también actual campeona del mundo. Un récord sin precedentes en la historia del fútbol.

….

Y ustedes se preguntarán, como yo: ¿A qué obedece esto?

Hace años, más de 50, cuando un servidor tenía entre 13 y 17 años, recuerdo que entre los cientos, 500, compañeros del colegio existían verdaderos artistas con el balón; sin embargo, ninguno llegó a ser futbolista profesional. Hoy en día, la cosa ha cambiado: no hay ningún talento de balompié que se pierda o abandone. Es más, a veces, y de manera abusiva y estéril, se insiste y persiste, por medio de los padres en promover a sus hijos: viven para que ellos triunfen como futbolistas; como transfiriendo en ellos, su propia nostalgia de haber desea ser futbolista, y también -¿por qué no?- esperando que le pueda «retirar un día»… Sea tanto por ese empeño paterno como por el que los ojeadores de los muchos equipos importantes que están constantemente en busca de un niño o jovencito talentoso, no se pierde ninguno.

No obstante, la lectura que nos interesa hacer es la de fijación de la mentalidad en la adolescencia -como en las demás edades ya- por hacer de la vida juego, un placer, un vivir hedonísticamente. En España, tierra de gente otrora sacrificada y trabajadora, ha habido un vuelco mental, personal, de concepción antropológica, de enfoque existencial, de interioridad, moral y espiritual, y hasta religioso, al despreocuparse por el sentido de la vida, la trascendía y la sed de Dios. Este cambio ha sido vertiginosos, brutal, en lo que llevamos de siglo XXI.

Antes las familias iban los domingos por la mañana a misa; ahora, van al futbol del hijito. Este tan sólo es un pequeño dato, pero hay muchos: los adolescentes y jóvenes españoles parece que solo viven en estar distraídos, en lo placentero: nadie, si lo observan, trabajan en algo que suponga un esfuerzo; en los trabajos duros o bajos, tan solo se ven a extranjeros. El absentismos laboral es tremendo (más de 1,6 millón), sin escrúpulos la gente abusa, con coartas de alguna enfermedad psíquica: ansiedad, depresión, etc. Otro dato más de esta vagancia generalizada es la de no hacer que un jovencito no pase de curso aunque haya tenido un montón de suspensos (para no traumatizarle). La prueba a la Universidad es una ficción, la pasa todo el mundo. Hace unos días se hizo una prueba-oposición para maestro; pues bien, el 70% la suspendió por falta de ortografía, ¡si así son los que van a enseñar a otros…! A todo esto añadir, la pasividad paterna por sus hijos, que les consiente todo, la paguita, las ayudas estatales, etc., pasan el tiempo en el sofá viendo series y enganchados al móvil, las redes y videos microrrelatos. La irresponsabilidad moral, estar a favor de los abortos y la eutanasia; sin compromiso con la vida, la verdad, el deber… Sin vocación familiar y proyecto de tener algún hijo, etc., etc.  Y los equipos de futbol, como si se tratara de una nueva religión, llaneando los campos de seguidores/as. Y a vivir que son dos días.

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