Yoga, segundas derivadas

El ser humano es por naturaleza religioso; así como para el cuerpo el respirar es vital, de igual modo lo es el oxigeno de la espiritualidad para el alma humana.

Ante el panorama actual, sobre todo en la gente joven y de mediana edad, en que la vida interior se ha convertido en un desierto, hay quien busca -impulsado por la latente inquietud interior- cómo aplacarla o dar respuesta. Además de no resultar suficiente, tiene otras posibles consecuencias o derivadas no suficientemente conocidas o ignoradas, pero en cualquier caso peligrosas.

Tener sed y quererla aplacar bebiendo en el mar o en un charco no es solución sino que complica las cosas, o emborracharse con el alcohol de la excitación de las cosas de la vida, ambiciones, luchas, metas, logros, pasiones, preocupaciones y distracciones de todo tipo, persiguiendo placeres y tenencias, etc., tampoco es solución, sino una forma de materialismo aguardentoso que reprime y parece calmar la sed, pero es inútil, ahí está, aunque parezca desaparecer.

El yoga y otras formas de “espiritualidades”, esotéricas mayormente, aportan un agua a la espiritualidad del ser humano, que como una vacuna no testada al principio parecen tener resultado paliativos, pero el gran público en general desconoce las secuelas, los efectos perniciosos que se pueden derivar.

Existen peligros ocultos al practicar el Yoga, esta disciplina contiene “peligros potenciales” que son “inherentes”. Aunque se recurra a ella, a esa espiritualidad, con buenas intenciones  y no se pretenda adorar deidades o falsos dioses o seres espirituales, etc., se conecta más o  menos explícitamente y sin percibirlo o ser consciente de ello, con mayor o menor implicación a una apertura por pueden “entrar” “realidades” ocultas, “entidades” que ejerce su influencia “non santa”.

En efecto, no todo vale para calmar la sed del alma humana. Quien con buena voluntad pretende calmar sus ansias interiores, ha de tener muy presente que sin saberlo se está posibilitando a que las fuerzas oscuras penetren en nuestro mundo acaparando capacidad de poder e influencia, y esto nos afecta a todos. Y téngase presente lo que dice san Pedro en una carta: El enemigo rondando como un león rugiente.

El gran exorcista el padre Gabriele Amorth, según su experiencia de los más de 90.000 exorcismos realizado, explícito la identificación del yoga con la actividad demoníaca.

Hay gente que nos escribe a veces quejándose airadamente cuando somos críticos con esas prácticas esotéricas, entre las que incluimos el yoga, pero tratamos de ser sinceros, correctos y hacer ver ciertos y serios peligros. (Ah, y por cierto, a alguno le vendría bien demostrar con mejor talante y sin crispación lo del que según dicen el yoga calma y relaja).

Les invitamos encarecidamente a que vean el video que recogemos en el artículo: “Yoga y esoterismos de la Nueva Era“. Esta persona no miente, y lo que dice están contrastado y sabido, especialmente por la ya gran multitud de exorcistas y personas consagradas dedicadas a la liberación y sanación.

Concluimos con un pensamiento del papa Francisco: Una sesión de yoga jamás podrá enseñar a un corazón a “sentir” la paternidad de Dios, ni un curso de espiritualidad zen lo volverá más libre para amar. Este poder sólo lo tiene el Espíritu Santo.

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