Y si España hubiera decepcionado a María

 San Sebastián de Garabandal

¡España, pobre tierra de María!

El que la Virgen hubiera estado viniendo durante tres años a España… ¿Si hubiera sido así, qué supondría? ¿Se lo han preguntado? ¿Qué pensar de que se la ignorara?…

Pues según parece, las apariciones de Santa María en la aldea de San Sebastián de Garabandal, en Cantabria (España), entre 1961 y 1965, son bastantes verosímiles. Es decir, que hay más datos a favor que en contra, más verdad que lo que muchos pensaban y piensan. Y hay, sobre todo, una grave responsabilidad, de aquellos que dieron la espalda a tal hecho, y de los que aún hoy lo siguen haciendo. Porque hay mucho en juego; más de los que ellos pensaron y más de lo que se cree.

La Virgen dijo en Fátima que Portugal no perdería la fe. ¿Y España?

Este país empieza a estar echado a perder. No cabe la menor duda.

El ateísmo ha cundido de tal manera, que ya viven en estas tierras gentes que no creen a los que sí. Es para echarse a temblar, por lo que supone esto.

Pero esto, no es sólo una oportunidad perdida que afectara solo a España, afecta a todo el mundo. Vean, sino, lo ocurrido en Medjugorje; donde la Virgen si ha encontrado una respuesta suficiente, generosa; donde fueron perseguidos videntes y religiosos que les acompañaron en esos momentos cruciales. Algo parecido ocurrió en Fátima, con los pastorcitos. Pero volviendo al asunto de la importancia del mensaje de María no acogido en España y si en Medjugorje: Pensemos por un momento lo que pasó con el aviso de Jonás a Nínive, lo que hubiera supuestos que no se le escuchara… Y ahora, el mensaje de María sí escuchado en Medjugorje, lo que está suponiendo para el mundo: en cuanto a la conversión de tantísima gente ya y en un futuro inmediato y decisivo; en cuanto a la adoración eucarística y la devoción a la Madre de Dios, como baluartes, como «katéjon» (obstáculo), impedimento a que el Maligno campe en la tierra exterminando;  en cuanto al «castigo», a la acción del «día terrible», de acontecer apocalíptico, donde se derraman las 7 copas tremendas, y de las que ya por efecto de la respuesta encontrada por Dios en este lugar, en esta bendita tierra, será mitigado, suspendiéndose en parte ese sucesos devastadores, de los que hablan los profetas bíblicos:

Cuando suene la trompeta del ángel que anuncia la irrupción del día del Señor (Sof 3,14-18), el día en que Dios hará justicia en la tierra. Es grande el Día de Yahvé, y muy terrible: ¿quién lo soportará? (Joel 2,11). ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos (Mal 3,2). Porque llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama (Mal 3,19). Vacila, vacila la tierra como un beodo,
se balancea como una cabaña (Is 24,20).

 

Pronto se sabrá.

¡Señor, Hijo de María, ten piedad!

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