Vais a oír hablar de guerras y rumores de guerra

Sede de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza . Unsplash

Dice el Señor haciendo referencia a uno de los signos de los tiempos previos a la Parusía, es decir cuando suceda su epifanía en la que él aparezca desplegando su poder glorioso asumido tras una época turbulenta, oscura y dolorosa para la Iglesia y la Humanidad:Vais a oír hablar de guerras y rumores de guerra…” (Mt 24,6).

Entre los signos sobre el fin de los tiempos y caballo del Apocalipsis profetizados está la pandemia —y estamos en ella— y esta la guerra (o rumores de guerra, más exactamente) —en la que posiblemente estemos—.

Produce inquietud la apariencia de calma —que recuerda a la que se da antes de la tormenta— en el mundo tras las elecciones estadounidenses. Todas las manifestaciones antifas, antirracistas, iconoclastas, etc., todos los medios de comunicación, toda palabra altisonante a nivel de naciones, guerra fría, mundo bipolar, etc., parece haber desaparecido; hasta han aparecido las vacunas salvadoras del Coronavirus; las bolas de suben, y todo parece solucionarse… En fin, una maravilla.

Pero, la realidad es muy otra, tras este letargo ocurre como en el cuento de Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Y es más, con el tiempo trascurrido el dinosaurio seguía ahí, pero con más hambre todavía.

Con ello nos queremos referir a la situación no ya a la situación de estos últimos meses antes de las elección de Estados Unidos, que han crispado a la sociedad americana y por ende y contagio al resto del mundo. No. Nos referimos al periodo bastante apacible en asuntos de enfrentamientos belicosos durante el mandato de Donald Trump; político que podrá haber tenido comportamientos singulares y ademanes autoritarios -si se quiere- pero que no ha producido muertes por enfrentamientos bélicos ni por favorecer el aborto. Últimamente y en este sentido, ningún presidente estadounidense ha sido tan pacífico como Trump, aunque no le haya condecorado con el premio Nobel de la paz.

Ya veremos a partir de ahora, como la exigencias de los que económicamente han apoyado el ascenso al poder al dúo Biden-Kamala, más las influencias de otras fuerzas oscuras, más el cada vez mayor protagonismo mundial en todos los niveles de la China comunista. Miedo da todo esto.

Relativamente pronto —nos tememos muy seriamente—, van a comenzar a oírse tambores de guerra.

Vean:

  • El Jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, general sir Nick Carter, advirtió del peligro de una Tercera Guerra Mundial, que se podría desatar por un “error de cálculo”, “podría haber una escalada que lleve a un error de cálculo, y eso es algo de lo que pienso que nos tenemos que cuidar”. Cuando se le preguntó qué quería decir con “una escalada”, explicó que más personal militar y más armamento “se vería involucrado quizás, y antes de que se pueda contener eso, lleva a las partes a una guerra total”. la amenaza de una Tercera Guerra Mundial es real, y respondió que “lo que digo es que hay un riesgo, y yo piensa que tenemos que ser conscientes de estos riesgos”.
  • Pekín teme que Biden —sin la apariencia de matón de boquilla de Trump, y revestido con piel de cordero— lidere un frente global anti-China. El enfrentamiento con China a nivel comercial total, es inevitable, al igual que en lo político e internacional, que podría derivar en enfrentamiento bélico.
  • Un ineludible cambio de orden mundial se aproxima, esperemos que no sea el llamado NOM, con su globalismo aglutinador en un mando universal único. Al que no se llegaría —como ocurre para hacer una tortilla— “sin romper huevos”. Ah, y a más a más, ¿..y quién sería ese Amo único del mundo?

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