Un abad bastante estúpido

El abad de Montserrat, Josep Maria Solar, en su homolía este domingo – EFE

Hay que ser un poco estúpido, o lo siguiente, para que en la fecha en que celebramos la Candelaria y la Vida Consagrada, el abad de Montserrat, Josep María Soler, ha pedido perdón por los casos de abusos sexuales en la comunidad y se ha comprometido a «aclarar» lo sucedido en su homilía dominical.

Cuando hablamos de la luz viene el Abad a hablar de tinieblas; cuando celebramos a los que en monasterios como el suyo ofrecieron alegremente la vida por amor a Dios, viene él a hablar de penas y miserias.

Ítem más, en el día en que el papa realizar un viaje histórico los Emiratos Árabes Unidos, irrumpe este señor abad minimizando el acontecimiento. En las noticias televisivas, al menos aquí en España, ha tenido más repercusión mediática su puesta en escena, que la que tuvo el Papa.

Alguna cosa más: el perdón que pide el Abad debe ir acompañado de la penitencia, con aquella confesión de arrepentimiento no basta; no basta porque su silencio le hace cómplice y porque asumir responsabilidades y pedir perdón ha de traducirse en algo, no es suficiente una petición de perdón, queda la penitencia: que menos que su dimisión.

Otra: a esto, señor Abad, se une también su figura politizada, su militancia independentista, divisora, cuanto menos, de parte de la Iglesia que no comulga con sus ideas políticas, y que -dicho de paso- son bastante discutidas y hasta injustas y lo que sí hace es confrontar y fragmentar la convivencia y la unidad de la grey -la cual está ya muy mermada por esos lares. En lo cual si que tendría que emplear su tiempo y empeño-.

Notas:

No solo hay que pedir perdón a las víctimas de la pederastia, sino también a la Iglesia, cuya imagen tanto estáis dañando y avergonzando a sus fieles.

Estamos hartos de que día sí y día también estemos aquí y allá, y en todo el mundo, con esta matraca del perdón… Hay infinidad de casos protagonizados por personas laicas; -concretamente en España, los casos de miembros de la Iglesia no llegará al 1 por 1000, de los cometidos por la ciudadanía en general, en cambio, pareciera por la resonancia en los medios de comunicación, que sólo el clero los hubiera cometido; de los otros 999 casos nadie dice nada ni a nadie, ni siquiera a la sociedad en general, se les pide cuentas.

Les invitamos a leer este anterior artículo nuestro: aquí.

 

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