La muerte en la cruz y la resurrección, junto con la encarnación y la creación, son los acontecimientos más grandes y excepcionales de la existencia humana.
La resurrección del Señor de la que no hay prueba física, a no ser la de la Sabana Santa, se trata de un hecho sobrenatural, y por tanto accesible sólo por la gracia de Dios, a través de la fe. La fe es una virtud teologal. Gracia que Dios ofrece a todos y no niega a nadie; ahora bien, se precisa para que este ofrecimiento, donación gratuita, cuaje que la parte receptora tenga disposición a recibirla, a aceptarla, a asumirla, a decir «sí».


