Estos son otros momentos en que experimentamos la maravillosa presencia en nuestras vidas del Espíritu Santo:
- Cuando un hombre o una mujer experimenta la hondura del amor que pueden sentir los seres humanos, en las relaciones amorosas de donación y recepción capaces de recrear a las personas.
- Cuando se ha tenido el valor de descubrir la llamada de la propia conciencia, aunque sea vacilante, y de seguir sus profundos impulsos incluso con riesgo de perder algo.


