Sagrado Corazón de Jesús, 23-6-2017

23 de junio de 2017

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.

“Te prometo, en la abundante misericordia de Mi Corazón, que concederé a todos aquellos que reciban la Santa Comunión nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán bajo mi desagrado o sin recibir los sacramentos, mi Divino Corazón será su refugio seguro en el último momento,  le había dicho Jesús a Santa Margarita María en una revelación aprobada por la Iglesia.

La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: «Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio.»

He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

  1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.2. Pondré paz en sus familias.9. Les consolaré en sus penas.

    4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.

    5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.

    6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

    7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.

    8. Las almas tibias se volverán fervorosas.

    9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.

    10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.

    11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.

    12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

Las condiciones para ganar esta gracia son tres:

  1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
  2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
  3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oh Sacratísimo Corazón de Jesús,
presente de forma real en el Santísimo Sacramento del Altar,
latiendo de amor infinito por el género humano,
e intercediendo por nosotros al Padre a cada momento,
queremos renovar hoy nuestro acto de consagración a Ti,
con nuestros corazones llenos de confianza afectuosa en tu infinita bondad
y de esperanza sincera en el cumplimiento de tus promesas.

Jesús, Te aclamamos como Rey del Cielo y de la Tierra,
pero sobre todo, te proclamamos Rey de nuestros corazones arrepentidos.
Concédenos tu gracia, para que percibamos en nuestros corazones
la realidad de Tu Majestad sobre nuestras vidas diarias.
Ayúdanos con tu gracia todopoderosa
a vencer las tentaciones del mundo, la carne y Satanás,
para que protegidos de toda influencia maligna y defendidos de nuestros enemigos,
podamos servirte con tranquilidad y eficacia.
Permite que seamos instrumentos de tu Amantísimo Corazón
como propagadores del Reino de Dios entre los hombres.
Acelera el día de la plenitud de tu Reinado en nuestras vidas
y en las de todos nuestros familiares y seres queridos,
los cuales encomendamos en esta oración.

Te pedimos Señor, que podamos ser fieles a la consagración a Tu Sacratísimo Corazón, que hoy estamos renovando,
para que nuestros corazones palpiten junto al Tuyo ahora y siempre,
en el tiempo y la eternidad. Amén.

 

 


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