Reflexión católica de los resultados de las Elecciones Generales 23-7-2023

Es triste pensar que de los católicos practicantes españoles (más menos: 20%, con un 40% de los no practicantes), tan sólo un 40% de ellos hayan votado al único partido que apostaba por la vida (contrario a las leyes del aborto y la eutanasia), por la familia, por la responsabilidad de los padres, por la libertad de enseñanza, por el cheque escolar, por la oposición a la ideología de género, a la ley trans, a la discriminación legal de los varones, etc. ¿Por qué un 60% ha votado «en conciencia» a opciones anticristianas y hasta humanas? 

El PP ha obtenido más de ocho millones de votos, 136 escaños y un apoyo del 33% del electorado. El PSOE llegan al 31,7% de los votos, que se traduce en 122 escaños, con 300.000 sufragios por debajo de los populares. En la tercera plaza repite VOX, ahora con un 12,39%, 3 millones de votos, 33 diputados, perdiendo 19 escaños, y superando a SUMAR, que se queda con un 12,31% y 31 escaños.

El único partido que en su programa se plasman los valores del humanismo cristiano es VOX. Y por unas razones u otras, entre ellas la cristianofobia existente y los intereses y fealdad de la política, se ha realizando una campaña brutal de denigración y ninguneo por todos los medios de comunicación. Pues pese a todo, 3 millones de españoles que votaron a Vox; en ellos se hayan ese 40% de católicos practicantes. A groso modo de los casi 24,7 millones de votos, 4,5 millones serían de católicos practicantes; por lo tanto: 1,8 millones de los votantes de VOX serían católicos practicantes; es decir, que el voto de VOX de 3 millones en su mayoría sería un voto por convicciones de fe religiosa.

Por lo que, sin miedo, y al efecto de captar más gran parte de ese 60% del granero de voto católico que no ha votado según su creencia o conciencia cristiana, VOX debe en lo sucesivo hacer saber a ese 60%, que los representa perfectamente al ser los portadores de esos valores indeclinables de respeto a la vida, a la familia, a la libertad y al bien común. VOX tiene que incidir, como banderín de enganche, en estos principios católicos, y hablar en sus campañas del aborto, la eutanasia, etc.  

Aunque no lo hayan expresado abiertamente ha habido al menos cuatro obispos que de alguna u otra forma al comentar las Elecciones que han apuntado hacía VOX como la opción más católica a votar, en coherencia y en conciencia. Entre ellos, los monseñores: Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo; Ignacio Munilla, Alicante; Demetrio Fernández, Córdoba; Cañizares, emérito Valencia.

La Conferencia Episcopal Española, en cambio, se ha dicho nada; es más, los medios periodísticos a su alcance, han apoyado al PP ninguneando a VOX, lamentabilísimo. Y ahora, cuando han pasado las elecciones, se apresura a emitir una nota diplomática apelando al buenísimo, por medio de su portavoz Francisco César García Magán pide que: «los acuerdos se construyan mirando no las conveniencias partidistas, sino el bien común de los ciudadanos» “que haya diálogos y acuerdos, y eso exige altura de miras de los líderes políticos”, “es también importante que todos los ciudadanos sigan involucrados en la construcción del bien común creando tejido social y conciencia social”.

En fin, una vez visto como se ha votado, como dice P. Juan Manuel Góngora, de la Diócesis de Almería, entiende que los millones de votos a partidos pro aborto, subjetivistas y contra la familia es síntoma de una sociedad “dinamitada desde sus cimientos”. Seguirán muriendo casi 100.000 niños abortados todos los años en España; de estos casi nadie se ha acordado a la hora de votar…

Por lo demás, un último comentario: asombra la resistencia de este partido, VOX, que pese a su bisoñés y al ataque generalizado, total, con nula presencia y apoya de medio de comunicación alguno de los que acaparan el espectro del panorama informativo, al que han demonizado con saña, con tipo de descalificaciones e insultos, y otros han apelado al interés egoísta presionando con lo del «voto útil», etc., que haya aguantado el tipo obteniendo una votación de 3 millones.

Entre unos y otros, por motivos diversos, quiere laminar a este partido que más que ninguno representa los valores cristiano-católicos. No nos cabe que esta base firme, granítica, de votantes se deba a lo que ya dijimos en otro artículo: «VOX siempre existirá«, y a la acción del Cielo que oye las oraciones de sus fieles y guarda que al menos un resto permanezca y no se pierda.

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