Pensamientos de Fe (185)

  1. Cuando el ser humano -siendo consciente o no- pierde el contacto con Dios, es decir, deja de ser religioso, de religarse con Él, en definitiva de tener fe, pierde: se deshumaniza, se hace susceptible de deslizarse a la corrupción moral y de toda índole.     
  2. La libertad humana que procura la virtud y el bien, además de engrandecerse, posibilita que se expanda la bondad y la santidad, y no solo mejora su alrededor también alcanza por la gracia divina a otros lugares de este mundo. Todo lo contrario ocurre con los que practican la maldad que con sus pecados contaminan el aire que los demás respiran e imposibilitan que la lluvia fina de la gracia penetre y empape el alma de muchas almas, empezando por las propias.
  3. Dios ha querido que colaboremos con Él en su obra salvadora de la Humanidad. Creer en Él y amar según Él, es la forma que tenemos en cumplir esa hermosa misión, que da sentido.
  4. El Espíritu de Dios habita en el ser humano, somos templos suyo y la conciencia es el recinto sagrado donde resuena su voz. El nos sostiene y asiste «anónimamente», silenciosa y discretamente, dejando margen para la autonomía humana, dignidad de la libertad con la que nos ha creado. Su presencia se traduce en imperceptibles movimientos del corazón, buenos movimientos secretos que inconscientemente brotan, inclinando la voluntad obrar bien y amar.
  5. La metabolización culinaria a la que filosofo de la sospecha Ludwig Feuerbach se refería: «somos lo que comemos«, se hace más verdad y real en los cristianos, que nos alimentamos eucarísticamente, conformándonos a Aquel a quien comemos.
  6. Hannah Arendt decía que la última guerra mundial la llevaron a cabo personas que ya no creían en un destino último y no tenían miedo al infierno. Cuando se pierde el respeto a las decisiones cuya responsabilidad nos demanda obrar según un juicio recto, noble, bueno…, sin ni siquiera contemplar la posibilidad última del juicio final, entonces la vida se presta a cualquier horror.
  7. La triada placer, tener y poder es las aspiración laicista dominante, es el horizonte hacía el que se encamina cual vocación existencia de sentido. Nada tiene que ver con lo que Cristo propone: camino de santidad que conduce al cielo.
  8. Un amigo me decía que él de siempre había hecho diariamente media hora de adoración al Santísimo, nunca había oído que Dios le hablara… Le dije: el que Dios “guardará silencio” era, seguramente, porque las cosas estaban bien así; además ten en cuenta que Dios se comunica de muchas maneras: por ejemplo, cuando actuamos movidos puramente por la exigencia más íntima de la conciencia o por amor.
  9. Hay un talente adquirido de la conformación con Cristo: siendo amable, cálido y acogedor con todos, sin cálculos, sin esperar nada a cambio; estando pendiente de las necesidades de los que están a su lado; olivándose de sí y de su apreciado tiempo para dedicarse a los demás…
  10. Dios nos trabaja secretamente, si nos ponemos libremente a su disposición, nos cambia con el tiempo, sin que nos demos cuenta, a un carácter más amable, dulce, etc. Dios quiere hacernos a su semejanza; porque nos ama, nos cuida y santifica.

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