Los apóstoles de Jesús, elección

Jesús subió a la montaña y se pasó toda la noche orando…, así comienza al evangelio del día de hoy, 28 de octubre, según san Lucas (6,12-16).  Hay cuatro cosas a destacar: que a) subió a una montaña para conversar con Dios Padre, la montaña era un lugar de encuentro de Yahvé algunos de sus profetas más importantes (Moisés, Elías); b) lo hizo solo, para hablar en intimidad, cara a cara con su Padre; c) pasó toda la noche en conversación; d) y lo hizo cuando iba a tomar una decisión importante: la elección de sus discípulos.

«Las grandes decisiones en la misión de Jesús están siempre precedidas de la oración, pero no de una oración, así, en passant, sino de la oración intensa y prolongada.» (Papa Francisco).

Estas características se repetirían también en el monte de los Olivos antes de la decisión de afrontar la Pasión.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,12-16):

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Repasemos a los doce apóstoles que eligió Jesús:

Una cosa a señalar es que muchos de ellos tenían una vinculación, bien de parentesco o de amistad o bien de conocimiento previo:

Pero y Andrés eran hermanos, al igual que Santiago y Juan, además los cuatro trabajaban en la industria pesquera de Cebedeo, padre de estos últimos, que eran de Cafarnaúm. Pedro y Andrés eran de Betsaida, población a poca distancia de Cafarnaúm. Pedro, al menos, vivía ahora en esta ciudad, pues además de ejercer ahí a profesión de pescador, también ahí vivía su suegra. Y añadir algo más, Santiago y Juan eran primos segundos de Jesús.

Felipe era también de Betsaida, y debía de además de conocer a Andrés y Pedro, tener amistad con en primero. Según parece, Felipe, Andrés, Juan y Tomás eran seguidores de Juan Bautista, al que escuchaban como profeta que predicaba la venida del Mesías prometido. Ellos, estos cuatro jóvenes vivían –como muchos judíos- en esa esperanza; pero esto, de que fuera inminente, tal y como el Bautista pregonaba. Y que estarían presentes cuando la epifanía del Bautismo de Jesús en el Jordán.

Bartolomé o Natanael, que era de Caná, población que se encuentra a camino entre Nazaret y Cafarnaúm, seguramente  tendría amistad con Felipe o al menos eran conocidos, pues este le presentó a Jesús, como el Mesías. Así lo manifestó Natanael en el momento de hacerse seguidor de Jesús.

Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas Tadeo el de Santiago eran primos de Jesús, y vivirían en Nazaret o Seforis, poblaciones cercanas.

Mateo (o Leví), que ejercía de recaudador de impuestos, fue llamado por Jesús en las calles de Cafarnaúm. En su elección se dice «Al pasar vio a Leví, el de Alfeo» (Mc 2,14).  Hay quien afirma que Mateo también sería hijo del mismo Alfeo y hermano de Santiago el Menor, y por tanto primo de Jesús.

Y Judas Iscariote. Cabe decir de él que no fue una elección fallida por Jesús sino que formaba parte del gran designio de Dios, y que las decisiones de Jesús, a las que llegó tras horas de oración, estaban perfectamente alineadas con la voluntad de Dios.

Eligio a 12 que serían la cabeza del Nuevo Pueblo de Dios, relevo a la 12 tribus de Israel.

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Palabras del papa Francisco

(Audiencia general, 2 de junio de 2021)

 Los Evangelios nos muestran cuanto era fundamental la oración en la relación de Jesús con sus discípulos. Ya se aprecia en la elección de los que luego se convertirían en los apóstoles. Lucas sitúa la elección en un contexto preciso de oración y dice así: «Sucedió que por aquellos días se fue Él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles» (6,12-13). Jesús los elige después de una noche de oración. Parece que no haya otro criterio en esta elección si no es la oración, el diálogo de Jesús con el Padre. A juzgar por cómo se comportarán después esos hombres, parecería que la elección no fue de las mejores porque todos huyeron, lo dejaron solo antes de la Pasión; pero es precisamente esto, especialmente la presencia de Judas, el futuro traidor, lo que demuestra que esos nombres estaban escritos en el plan de Dios.

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Catena Aurea

Glosa

Levantándose los enemigos de Jesús contra sus milagros y contra su doctrina, eligió a sus apóstoles como defensores y testigos de la verdad, a cuya elección quiso que precediese la oración; por lo que dice: «Y aconteció en aquellos días», etc.
 

San Ambrosio

No quieras abrir los oídos de malicioso, creyendo que el Hijo de Dios rogaba porque era débil, para alcanzar lo que El no podía hacer; Autor de la potestad, Maestro de la obediencia, nos excita con su ejemplo a cumplir los preceptos de la virtud.
 

San Cirilo

Observemos qué es lo que hizo Jesucristo en este caso, cómo nos enseñó a insistir en las oraciones divinas separadamente, esto es, en secreto y cuando nadie nos vea; prescindiendo también de todo cuidado mundano, para que nuestra alma se levante a la contemplación de las cosas divinas; así nos lo enseña el Salvador cuando oraba solo, saliéndose a un monte.
 

San Ambrosio

En todas partes ora solo. Los ruegos de los hombres no comprenden las determinaciones de Dios; y nadie hay que pueda participar de los pensamientos de Jesucristo. No sube al monte todo el que ora, sino el que ora elevándose de las cosas de la tierra a las del cielo; pero no aquel que anda solícito por las cosas del mundo, por las riquezas y por los honores. Todos los que son perfectos suben al monte, por lo que encontrarás en el Evangelio que sólo los discípulos subieron con el Señor al monte. En esto se da a conocer al cristiano, y se le prescribe la forma con que debe orar, cuando prosigue: «Y pasó toda la noche orando a Dios», etc. ¿Cuánto es lo que tú debes hacer por salvar tu alma, cuando Jesucristo pasa toda la noche orando por ti?
 

Crisóstomo, hom 42 ad prop. Antioch

Levántate tú también durante la noche, porque entonces es cuando el alma está más pura; las mismas tinieblas y el silencio convidan al alma de una manera eficaz al recogimiento. Además si miras al cielo, agujereado de estrellas, como si estuviese alumbrado por infinitas luces, y si consideras que los que de día danzan e injurian en nada se diferencian de los muertos; entonces detestarás todo exceso humano. Todas estas cosas son muy a propósito para elevar el espíritu; entonces no mortifica la vanagloria, ni fastidia la pereza, ni preocupa la envidia; no quita el fuego el color del hierro tan perfectamente como la oración nocturna cambia el proceder de los pecadores. Del mismo modo que aquel que siendo mortificado de día por los rayos del sol se refrigera por la noche, así las lágrimas, que se derraman por la noche, sirven como de rocío, y aprovechan para vencer la concupiscencia y desterrar cualquier temor; pero si el hombre no se refresca con este rocío, se secará durante el día. Por cuya razón, aun cuando no reces mucho de noche, ora siquiera una vez cuando te despiertes, y esto es suficiente; muestra que la noche no es buena solamente para el descanso del cuerpo, sino también para el alma.
 

San Ambrosio

¿ Puesto que Jesucristo oró antes de enviar a sus apóstoles, qué es lo que tú debes hacer cuando pretendes acometer alguna empresa buena? Prosigue, pues: «Y cuando fue de día, llamó a sus discípulos», etc. Esto es, a aquellos a quienes destinaba a propagar entre los hombres los medios de salvación y a difundir la fe sobre la tierra. Advierte también la disposición de Dios: no elige a los sabios, ni a los ricos, ni a los nobles, sino a pescadores y a publicanos, para enviarlos; a fin de que no apareciese que atraía a los hombres a su gracia por medio de las riquezas, o de la autoridad del poder o de la nobleza; para que prevaleciese la razón de la verdad, no la gracia de la discusión.
 

San Cirilo

Véase cuál fue el primer cuidado del evangelista; no solamente dice que fueron elegidos los apóstoles, sino que hace mención de ellos de una manera nominal, para evitar que alguien se atreva a inscribir a otros en el catálogo de los apóstoles. «Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés».
 

Beda

No lo ha llamado por primera vez así, sino mucho antes, cuando llevado por Andrés, le dice: «Tú te llamarás Cephas, que quiere decir Pedro» ( Jn 1,42). Y queriendo San Lucas referir los nombres de los apóstoles, teniendo que nombrar a San Pedro por necesidad, da a entender de una manera sencilla que antes no se llamaba así, sino que el Señor fue quien le dio este nombre.
 

Eusebio

La segunda combinación es la de Santiago y de San Juan; de donde prosigue: «A Santiago y Juan», los dos hijos de Zebedeo, que también eran pescadores. Después de estos dos hace mención de San Felipe y San Bartolomé. San Felipe, según dice San Juan, era de Betsaida, conciudadano de San Andrés y de San Pedro; y que el mismo San Bartolomé, era un hombre sencillo, falto de conocimientos, y de trato social. San Mateo, además, era de los que recaudaban las contribuciones cuando fue llamado; de él hace mención cuando dice: «A Mateo y a Tomás».
 

Beda

San Mateo por humildad se pospone a Santo Tomás, mientras que los otros evangelistas le colocan primero; prosigue: «A Santiago de Alfeo, y a Simón, llamado el Zelador».
 

Glosa

Porque fue de Caná de Galilea, que quiere decir Zelo, lo cual se añade, para diferenciarle de Simón Pedro. Prosigue: «A Judas, hermano de Santiago, y a Judas Iscariote, que fue el traidor».
 

San Agustín, de cons. evang. 2, 30

En el nombre de Judas de Santiago, parece que discrepa San Lucas de San Mateo, quien le llama Tadeo. ¿Pero quién ha prohibido jamás que un hombre tenga dos o tres nombres? Fue elegido Judas el traidor no por imprudencia, sino por providencia. Habiendo tomado el Señor sobre sí todas nuestras debilidades, no rehusó este destino de la enfermedad humana, y quiso ser entregado por su apóstol, a fin de que tú mismo, si tu compañero te entrega, soportes con moderación el error de tu juicio y la pérdida de tu beneficio.
 

Beda

En sentido místico, el monte sobre el que Jesús eligió a sus apóstoles, da a conocer la elevación de la santidad que debía encontrarse en ellos, para que así pudiesen predicarla; por esta razón había sido publicada la ley en la cumbre de un monte.
 

San Cirilo

Por si conviene conocer la etimología de los nombres de los Apóstoles, sépase que Pedro quiere decir el que desata o el que reconoce; San Andrés poder ilustre o el que responde; Santiago el que suplanta el dolor; San Juan, gracia del Señor; San Mateo donado o concedido; San Felipe boca grande u orificio de lámpara; San Bartolomé hijo del que detiene las aguas; Santo Tomás abismo o gemelo; Santiago de Alfeo, el que suplanta los pasos de la vida; Judas, confesión, y Simón, obediencia.

 

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