Migrantes africanos

Este fin de semana España ha acogido un barco con 620 personas emigrantes del África subsahariana. Esto es lo que ha salido en los medios de comunicación con un extraordinario despliegue. Pero la noticia principal, apenas mencionada, es que ha rescatado a 1.000 tratando de cruzar el Estrecho en pateras, el fin de senana anterior fueron 500. Ahora que mejora el tiempo, que arrecian los conflictos bélicos y la hambruna en esos países negros, la movilización de esas personas desesperadas irá en aumento.

Querer parar a estas personas dispuestas a todo procedentes de la nada, es como poner puertas al campo. Imposible, claro. ¿Y quién no haría lo mismo por sobrevivir como sea?

Aún así, a Europa, a sus políticos, parece no preocuparles en exceso, pues no toman decisiones para resolver el asunto. Pero todo se andará, pues esta es una ola imparable, y son millones los que esperan acceder al Occidente adinerado. Es obvio que Europa puede acoger perfectamente a más de 6 millones de migrantes africanos; repartidos entre sus más de 700 millones, apenas si sería una pequeña muestra de color. (Y dicho entre paréntesis: una mano de obra no cualificada, barata, se convertiría para la clase más baja de los países receptores en una competencia al problema laborar de consideración…).

Según esto último, a los demás les trae al pairo. De ahí que no se aportaran soluciones. Que las hay, pero que tienen su coste… Y por lo que se ve es mayor -según los políticos occidentales- que el que la cosa siga igual.

¿Cómo arreglar la situación conflictiva y de pobreza en origen?

Algunas posibles soluciones:

-La intervención decidida en la resolución de los conflictos bélicos, de la ONU o de los países líderes, con el mismo empeñó que se pone en países con petróleo o estratégicos.

-Inversiones a fondo perdido de empresas mundiales (pues sobre muchas de ellas hay que gravar una responsabilidad por el esquilme de las riquezas de eso países pobres) y de los estados de los países occidentales.

-Vigilar que se dé un comercio justo e incluso generoso en pro de estimular la creación de empresas y puestos de trabajo…

-Una renta mundial para la población de esos países empobrecidos, de modo que puedan vivir con unos ingresos suficientes sin necesidad de abandonar su tierra.

 

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