
Hay una vinculación singular, simbiótica, extraña pero acertada, en este termino de Levitan. Hobbes puso a una obra suya, y hacia referencia al Estado. Leviatán en la Biblia —de donde procede el término— representa al demonio, príncipe de las tinieblas, que pretende apoderarse del mundo.
Leviatán, este monstruo marino, también tiene una connotación política: la primera Bestia del Apocalipsis, la que ejercerá de Anticristo, procederá del mar; el mar, de allende del Mediterráneo, de donde llegó la invasión del imperio romano… En el Apocalipsis esta Bestia que en su día representada por Nerón con el número 666, que persiguió brutalmente a los cristianos, como sucederá en los tiempos del fin.
Levitan, esta Bestia, se confunde con el Estado. Sobre este se asentará el Anticristo, el asociado a Satanás, ejerciendo el poder político que le proporcionará el Estado universal, gobierno único al que nos encaminamos.
Lo cierto es que vivimos tiempos propicios para que ese poder descomunal, global, totalitario, que se expanda por toda la tierra, como dese el vértice de una pirámide, cada día avanza más. El NOM camina decididamente en esa dirección, y los medios tecnológicos están haciendo posible esa convergencia y universalización, proporcionando a su vez un poder único abarcarte y controlador de todo el espacio terrestre. Entre estos medios tecnológicos de dimensiones extraordinarias está el 5G. Lo que ya visionariamente anticiparan los escritos de ciencia ficción en los términos del «Gran Hermano», está listo para acontecer.
La absolutización del poder en unas pocas manos (las cuales serán en un momento dado las dos Bestias del Apocalipsis), que actualmente se está aglutinando cada vez más en los Estados, y máxime con las crisis que se están sucediendo (pandemias, económicas, tensiones geoestratégicaspolíticas, etc.). El acaparamiento de los Estados del poder a costa de la ciudadanía sometida y dependiente, por su seguridad y el temor al desamparo.
En fin que todo va a acabar siendo vigilado, sometible, controlable, manipulable… Física, mental, moral y espiritualmente el ser humano perderá autonomía y libertad. Y tal vez, y hasta lo más «gracioso», patético, será que estará convencido de que es libre, que es el mejor mundo posible…, que no le falta de nada y que está ahíto de placeres (en lo que se considerará feliz, aunque no lo sea, pero lo parecerá). Algunos, paradójicamente, han llamado a este Leviatán, como papa Estado. Este dios totalitario acabará como Saturno devorando a sus hijos.
Esta realidad infernal está llamando a las puertas del mundo. Pronto nos sorprender…
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