Después de lo ocurrido en el Paraíso terrenal, en que el ser humano (Adán: adam = hombre, tomado de adamah = tierra) se dejó embaucar por el Demonio, al escuchar la tentación que le planteó de «hacerse como Dios», la concupiscencia o inclinación de deseos contrarios a la voluntad de Dios ha desordenado -expuesto frágilmente a las tentaciones- a los demás Adán que habrían de seguir viviendo fuera del Paraíso.
Jesús en el Evangelio (Mt 4, 1-11) en el que fue tentado en tres ocasiones por el demonio: nos muestra cómo afrontar las tentaciones: sin enredarse en discusiones…, responde tajante con las palabra de Dios: «está escrito…»
Esto dijo el Papa Francisco en el Ángelus del 1 marzo 2020, primer domingo de cuaresma, al comentar el Evangelio:
«No hay que dialogar nunca con el diablo» y sus añagazas tentatorias, pues nos puede arrastras a su terreno enredándonos. “nosotros muchas veces comenzamos a dialogar con la tentación, a dialogar con el diablo: ‘Sí, puedo hacer esto, y luego me confieso, y esto y lo otro…’”.
“Jesús nos enseña que con el diablo no se dialoga” y que ante las tentaciones del demonio Jesús “responde al diablo con la Palabra de Dios, no con su palabra”.
“No hay que dialogar nunca con el diablo. Jesús hace dos cosas con el diablo: o lo expulsa o le responde con la palabra de Dios. Nunca dialoguéis con las tentaciones, nunca dialoguéis con el diablo”.
“También hoy Satanás irrumpe en la vida de las personas para tentarlas con sus propuestas, mezclando su voz con las muchas voces que tratan de domesticar la conciencia. De diversas partes llegan mensajes que nos invitan a dejarnos tentar para experimentar la emoción de la transgresión”.
“La experiencia de Jesús nos enseña que la tentación es el intento de recorrer caminos alternativos a los de Dios, caminos que nos dan una sensación de autosuficiencia, de disfrute de la vida por uno mismo”.
“todo ello es una ilusión: bien pronto nos damos cuenta de que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos sentimos indefensos e inermes ante los grandes problemas de la existencia”.
……
Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,1-11):
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.