La verdadera riqueza

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         “No caemos en la cuenta que es sólo rico el que posee lo que más vale. Y lo que más vale no es una piedra, ni dinero, ni vestido, ni belleza corporal, sino la virtud, y la virtud es el Logos” (San Clemente de Alejandría)[1].

        “Porque, en efecto, vosotros habéis tomado parte en las penas de los prisioneros; habéis aceptado con alegría el despojo de vuestros bienes, siendo conscientes de que estáis en posesión de una riqueza mejor y permanente” (Heb 10,34).

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           San Roberto Belarmino tuvo que aceptar, por obediencia al Papa, ser cardenal. Pero esto no cambió en nada su sencillez, pobreza y humildad de vida propia de un religioso; esto llamaba la atención en el siglo XVI, cuando la fastuosidad y el lujo rodeaban a los cardenales.

         Su virtud característica fue la caridad, acompañada de una gran austeridad en todas las cosas. Entregaba todas sus cosas, hasta lo más propio y elemental para favorecer a los necesitados. Tanto es así que fue conocida, posteriormente, la anécdota del colchón del cardenal: veinte veces regalado a los pobres y veinte veces rescatado por su mayordomo, que no podía soportar que el santo cardenal durmiera en el suelo.[2]

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           “No es rico el que posee y guarda, sino el que da; y este dar, no el poseer, hace al hombre feliz. Ahora bien, fruto del alma es esa prontitud en dar. Luego en el alma está el ser rico”[3].

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 “Si quieres ser rico, se pobre en este siglo para que seas rico en Dios. Es rico en Dios quien es rico en la fe; es rico en Dios quien es rico en misericordia, es rico en Dios quien es rico en simplicidad; es rico en Dios quien es rico en sabiduría y en ciencia. Hay quienes son ricos en la pobreza, y quienes son pobres en la riqueza. Son ricos los pobres cuya extrema pobreza abundó en la riqueza de su simplicidad” (San Ambrosio)[4].

Hay quien en la vida persigue un tipo de riqueza e ignora  el verdadero tesoro que tiene su caja fuerte en el cielo. No se puede aspirar a ambas, se excluyen mútuamente: o se es rico según el mundo o se es rico según Dios.

Es rico según el cielo quien es capaz de ser pobre según la tierra. La capacidad de vivir pobremente es de una riqueza que pocos poseen. Sólo quien es verdaderamente rico es capaz de ser pobre. Ser pobre pudiendo ser rico es ser rico.

Su riqueza no es tener sino la capacidad de no tener y desprenderse de lo que se tiene. Si no se es capaz de dar es que se carece de esa aptitud de desapego y donación. Tener la capacidad de desprenderse de cualquier riqueza, es la mayor riqueza, la única riqueza verdadera, que sólo algunos poseen. Quien pone el ser rico en la riqueza siempre será pobre.

La riqueza de que hablamos es una riqueza que en el dar no mengua sino que crece. Dar es enriquecerse. La riqueza que se reparte y se gasta no tiene nada que ver con aquella que repartiéndose no decrece sino que se incrementa. Es como el pan de los hombres y el pan de Dios. El pan de Dios cuando se reparte no mengua, se multiplica.

Si has hecho de la riqueza la razón de vivir has perdido a Dios. La riqueza es tu dios, y su suerte, tu destino. Así sucederá al que atesora para sí y no es rico a los ojos de Dios (Lc 12,21).

Nadie puede ser rico y estar vivo. No se puede ser rico y poseer una conciencia viva.

No se puede pretender tener una conciencia o corazón de “cinco estrellas”, e ir a hoteles de cinco estrellas, a restaurantes de cinco tenedores, vestir de marca,… no negarse nada y vivir de capricho.

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 “Lo malo no son las riquezas, sino el espíritu miserable, que hace de la riqueza pobreza. Esos son más miserables que los que andan mendigando por las calles los que se visten de seda y echan hilos de sus ropas son mas dignos de lástima que los mutilados que se cubren de harapos” (San Juan Crisóstomo)[5].

“La pobreza, entiendo por ella lo estricto necesario, es una bendición, pero tal pobreza es positiva riqueza” (Miguel de Unamuno)[6].

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 

[1] R. SIERRA BRAVO, Doctrina Social y Económica de los Padres de la Iglesia, Cía. Bibliográfica Española, S.A., Madrid, 1967,n.107.

[2] www.elbuenpastor.8m.net

[3] R. SIERRA BRAVO, Doctrina Social y Económica de los Padres de la Iglesia, Cía. Bibliográfica Española, S.A., Madrid, 1967,n.107.

[4] R. SIERRA BRAVO, Doctrina Social y Económica de los Padres de la Iglesia, Cía. Bibliográfica Española, S.A., Madrid, 1967,n.681.

[5] R. SIERRA BRAVO, Doctrina Social y Económica de los Padres de la Iglesia, Cía. Bibliográfica Española, S.A., Madrid, 1967,n.485.

[6] Diario íntimo, Alianza editorial, Madrid, 1983., p.39.