Argumento por la existencia de Dios: La apuesta de Pascal.

Blas Pascal

Una contestación al moderno ateísmo militante. A éste no le importa tanto la existencia de Dios, como su deseo de que no exista.

El ateísmo está ganando adeptos cada día “evangelizando” con el argumento de la preferencia militante de que Dios no exista.

 El Dr. Thomas Nagel, profesor de filosofía en la Universidad de Nueva York, escribió en su libro de 1997, La Última Palabra:

Quiero que el ateísmo sea cierto y estoy incómodo por el hecho de que algunas de las personas más inteligentes y bien formadas que conozco son creyentes religiosos.

No es sólo que yo no creo en Dios y, por supuesto, espero tener razón en mi creencia.

¡Es que espero que no haya Dios!

Yo no quiero que haya un Dios.

No quiero que el universo sea así”.

 

Detrás de estos subyace la idea que la existencia de Dios restringe el poder de los hombres y nos les permite hacer lo que les plazca y construir su vida de la manera que quieren.

 

La Apuesta Pascal se debe a Blaise Pascal, que fue un matemático y filósofo francés del siglo XVII indiscutiblemente brillante.
Es uno de los argumentos más apologéticos perdurables de la historia

 

Para entender la apuesta de Pascal hay que comprender que él vivió en una época de gran escepticismo.

La filosofía medieval estaba muerta y la teología medieval estaba siendo ignorada o burlada por los nuevos intelectuales de la revolución científica del siglo XVII. 

Montaigne, el gran ensayista escéptico, era el escritor más popular de la época.

Los argumentos clásicos para la existencia de Dios ya no se creían popularmente.

 

¿Qué podría decir el apologista cristiano a la mente escéptica de este siglo?

Supongamos que una mente típica de ese momento carecía del don de la fe y la confianza en la razón para demostrar la existencia de Dios.  ¿Podría haber una razón para salir del pozo de la incredulidad a la luz de la fe?

 

QUE ES LA APUESTA PASCAL

Aunque la razón sola no puede decirnos definitivamente, esto es lo que sabemos con certeza: “O Dios existe, o no existe”.

Pascal dice que todos nacimos en el juego; no jugar no es una opción. Y se debe hacer una apuesta sobre si Dios existe o no. Ya sea uno consciente de que lo hace o no. Y la apuesta es la propia vida. Cada opción contiene sus propios riesgos y recompensas.

 

Si apuestas que Dios no existe, vas a vivir tu vida como si Él no existiera.
La recompensa de la apuesta es que no tienes que honrar a Dios, ni guardar los mandamientos, ni orar, y así sucesivamente.
El riesgo es que si te equivocas, pasarás la eternidad en el infierno.

 

Si apuestas que Dios existe vas a vivir tu vida como si Él existiera.
El riesgo es que se debes vivir una vida cumpliendo su moral en la Tierra.
Lo que significa que es posible que te pierdas algunos pecados/placeres que te gustaría probar, destinar algún tiempo a la oración, y así sucesivamente.
La recompensa de la apuesta es la felicidad eterna en el Cielo.

 

Como Pascal dice,

Ahora, ¿qué daño te va a hacer esta elección? Vas a ser fiel, honesto, humilde, agradecido, generoso, un amigo sincero, veraz”.

Para Pascal, la apuesta era no sólo acerca de la creencia sino que se trataba de vivir una vida virtuosa.

 

Es como si nos dijera ‘Mi amigo como ateo y yo como cristiano estamos luchando para encontrar un terreno común’.

¿Podemos encontrar algo, algún principio lógico en que estemos de acuerdo para evaluar la existencia de Dios?

Porque como Blaise Pascal dijo,

“todo lo que es incomprensible no por eso deja de existir”.

La esencia de la apuesta es que, según Pascal, uno no puede llegar al conocimiento de la existencia de Dios mediante la razón por sí sola.

Por lo que lo sabio que hay que hacer es vivir tu vida como si Dios existe, porque tal vida tiene mucho que ganar y nada que perder. 

 

Si vivimos como si Dios existe, y Él existe de hecho, hemos ganado el cielo.
Si Él no existe, no hemos perdido nada.
Si, por el contrario, vivimos como si Dios no existe y Él realmente existe, hemos ganado el infierno y el castigo, y hemos perdido el cielo y la dicha. 

 

Si se ponderan las opciones, claramente la elección racional de vivir como si Dios existe es la mejor de las opciones posibles.

Pascal llegó a sugerir que algunos no pueden, en el momento tener la capacidad de creer en Dios. Pero en tal caso, deben vivir como si tuvieran la fe de todos modos.

Tal vez la vida vivida como si uno tuviera fe puede llevarle a uno a entrar realmente en la fe. 

 

PARA LOS AGNÓSTICOS

La parte más poderosa del argumento de Pascal está dirigida a los agnósticos.

No es una refutación al ateísmo diciéndole que lo suyo es una apuesta tonta, sino que refuta el agnosticismo como imposible. 

El agnosticismo, no-saber, mantener una actitud escéptica, no comprometida, parece ser una opción razonable.

El agnóstico dice:

“Lo correcto es no apostar en absoluto”.

Pascal responde:

Pero debes apostar. No hay otra opción. Ya estás comprometido [embarcado]”.

No somos observadores externos de la vida, sino participantes.

Somos como los barcos que necesitan llegar a casa, navegando más allá de un puerto, buscando nuestro verdadero hogar y nuestra verdadera felicidad.

Los barcos son nuestras propias vidas y las señales en el puerto dicen “Dios”. 

El agnóstico dice que no va a hacer escala en dicho puerto (creer) ni apartarse de él (no creer). Sino que permanecerá anclado a una distancia razonable hasta que el hecho se borre con el tiempo y se pueda ver mejor si este es el verdadero puerto o una falsificación (por allí hay una gran cantidad de falsificaciones alrededor).

 

¿Por qué es esta actitud irracional, incluso imposible?  Debido a que nos estamos moviendo. El barco de la vida se mueve a lo largo de las aguas del tiempo, y llega un punto de no retorno, cuando el combustible se agota, cuando ya es demasiado tarde.  La apuesta está limitada por el hecho de la muerte.

 

IMPRECISIÓN PERO POTENCIA

Muchas críticas se le hacen a Pascal, como por ejemplo que su argumento procede más de las matemáticas que de amor; además, es teológicamente impreciso.

Sin embargo, lo que carece de precisión lo que compensa en carácter ineludible.

Tal vez es por eso que también tiende a ser el argumento más impopular para los ateos. Porque les conmueve íntimamente.

Sin embargo parece ser una herramienta que tal vez podamos tratar de emplear para hablar con los que se niegan a escuchar los mejores argumentos sobre la existencia de Dios.

Si crees en Dios sólo como una apuesta ciertamente no es una fe profunda, madura, o adecuada.  Pero es algo, es un comienzo, es como poner un dique a la marea de ateísmo.

Tal vez pueda iniciar una conversación. Y no puede haber apologética sin empezar la conversación.

La apuesta no apela a un alto ideal, como la fe, la esperanza, el amor, sino a mínimos: el instinto de autoconservación, el deseo de ser feliz y no triste. 

Pero en ese bajo nivel natural tiene una fuerza tremenda.

 

Fuente y texto completo: https://forosdelavirgen.org/105499/apuesta-pascal/