La Iglesia, defensora del ser humano     

La situación real en que nos encontramos es la cada vez más evidente alineación o posicionamiento de hecho de que la izquierda materialista progre y los progres liberales -más materialistas aún- se han coadyuvado en lo que se autodenominan progresistas.

Progreso es una terminología de éxito. Y es obvio que quien domina el lenguaje tiene mucho terreno ganado. Los conservadores, los tradicionalistas, los que se mantienen firmes en valores de siempre, e verdades eternas, en un mundo que todo es cambiante, relativista, inestable, líquido, en continuo avance propuestos por la ciencia, la tecnología, la digitalización… Todo es revolucionario y lanzado hacia adelante, sin medida, sin cortapisas, sin restricciones,… imparable, donde al hombre nada se le niega, ni le limita. No hay verdad, naturaleza u orden ético que le impida hacer cuanto su deseo le tiente.

Este tipo de hombre, de política y de sociedad es la que domina hoy día. Esla mentalidad del espíritu del tiempo que se globaliza en el termino progresista, que arrasa con todo lo que provenga del pasado ofreciendo un dosel humano y sagrado intocable.

Este ser humano de siempre, determinado por naturaleza dada, según la voluntad del Dios Creador. Asumido antropológicamente desde cualquier religión, filosofía y cosmovisión hasta el momento presente. Lo cual ha saltado por los aires; solo el hombre progre es cuanto tiene hoy día sentido.

Pero en realidad es un hombre insustancial, advenedizo, sin valor permanente, sometido al tiempo vacio, sin eternidad, etc., marcado a fuego por el marxismo cultural y el nihilismo. Un sujeto capaz de todo, sin sentir moral y ser responsable; interesado por cosas pasajeras e inmediatas; ante realidades como el aborto, la eutanasia, las consecuencias de ideología de género, etc., permanece conforme.

Los políticos conservadores, amantes de la tradición y la moral, han tirado por la borda sus principios, al menos en su defensa; no se buscan problemas y consienten; haciendo seguidismo de las políticas “progres”.

.En fin, que todo el mundo avanza decididamente, como una apisonadora, sin sujetarse a principios o valores con entidad noble y humana y cristiana, hacía un progresismo destructor del que dramáticamente no es consciente e ignora de quien marca el fatal rumbo.

La Iglesia aunque todo contradiga las verdades eterna y se quede sola, aunque el mudo desteste su doctrina y se sienta perseguida y hasta crucificada, no puede volver la espalda a la humanidad. Aunque  a la Iglesia la crucen (de cruz) la cara, tiene que dar un paso adelante, y llevara a cabo lo que proféticamente decía Chesterton: “llegará el día, en que la Iglesia Católica será la única que defenderá al hombre”. Y ¡cuidado! que corre ya el riesgo de -penetrada por los proclives al “progresismo” ideológico imperante- acabar convirtiéndose como se dice “el vino el agua” (con lo que profanará su esencia: el vino del ofertorio tan solo contiene una gota de agua, no más).

 

ACTUALIDAD CATÓLICA