Hay un contumaz y latente empeño de aquellos que al servicio de Satanás pretendes hacer zozobrar la Barca de Pedro. Esto ha sido así desde que el enemigo de Dios decidió hacer la guerra a su obra; es decir, desde siempre. Pero…, —y he aquí la cuestión que nos preocupa sobremanera— en los tiempos actuales los intentos por lograr ese objetivo se han recrudecidos. Es como si nos halláramos en los prolegómenos de tantas profecías y revelaciones particulares que anunciaban momentos aciagos para el devenir de la Iglesia y sus hijos fieles de Cristo. ¿Estamos en los umbrales de lo que se nos habla en Ap 12,12.17: «¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.» «Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.»?
En ambientes vaticanos se habla de que si Satanás anda suelto. ¿Cómo será el clima que se respira? ¿Se teme por un cisma, un cisma ya encubierto en la misma Curia? ¿Y ésta aún incipiente tribulación irá a más…, a la Gran Tribulación, tal vez?
El Papa no hace nada más que pedir que se rece por él (porque el demonio anda suelto). Lo cual revela temor ante la importancia de lo que está acaeciendo. Además refiriéndonos a ese «estar suelto…», que parece haber dicho, se puede colegir que hay algún atisbo de referencia o nos trae a colación o a la memoria aquello de que el demonio será desencadenado o se le dará poder por un tiempo (de 100 años) para que actuara y pusiera a prueba…
En fin, sea como sea, está claro que corren momentos complicados para la Iglesia.
A todo ello, y en general, hay que considerar factores como debilitamiento de la fe, la caida de la asistencia a la Eucaristía, el tratar de reducir la Iglesia a una ONG, el desprestigio y la mala fama producto de la fijación de los medios en lo negativo obviando lo mucho y bueno de lo positivo de tantos hijos de la Iglesia, las disensiones de prelados sobre la doctrina sobre temas actuales, el modela de familia, la amoralidad imperante, la violencia y cristianofobia en todas las partes e incluso contra la imagen más intocable de la Virgen Maria (madre y pilar de la Iglesia), etc.
Todo ello nos habla de estos tiempos presentes como los tiempos importantes, tal vez demasiados importante, e incluso definitorios.
El humo parece hacer penetrado… Las tinieblas parecen estar ganando terreno…, terreno paganizado, donde impera el Príncipe mundano.