En dos décadas de investigación la ciencia ha dispuesto sus mejores profesionales y herramientas de tecnología avanzada para un fascinante recorrido por la historia que sitúa al creyente en el inicio de su fe. Todo desde un Sudario, conservado en Oviedo.
Como señeros testigos de la resurrección de Jesucristo la sábana que cubrió su cuerpo y el sudario, que cubrió toda su cabeza desde el momento de la muerte (estando aún en la cruz) hasta ser envuelto en la sábana, permanecían en la tumba vacía según relata el evangelista Juan en el capítulo 20 de su evangelio. Con el aplomo de estudios científicos, se han establecido conclusiones que podrían validar en buena medida lo que la tradición, los registros historiográficos y la fe de los sencillos por siglos han venido afirmando: Que la sábana (Síndone) que envolvió el cuerpo de Jesucristo es la tela que hoy se resguarda en Turín (Italia) y que el Sudario que envolvió su cabeza sería aquél custodiado en la catedral de Oviedo (España). En un apasionante reportaje publicado en Periódico Portaluz, titulado “Sólida investigación lo confirma: ¡La Sábana Santa es auténtica!”, se exponen los argumentos que afirma la ciencia sobre la Síndone que envolvió el cuerpo de Jesucristo. Ahora historiadores, exégetas, médicos forenses, químicos y otros especialistas sorprenden con sus conclusiones respecto al Sudario que a menos veinte grados bajo cero permanece custodiado por las autoridades de la catedral de Oviedo (España) y el Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES). “Sabemos que es un lienzo funerario que se utilizó para amortajar un cadáver que sufrió un tipo de tortura, exactamente igual a la que nos narran los Evangelios”. Con esta rotunda afirmación Alfonso Sánchez Hermosilla, director del equipo de investigación del EDICES adelantó el pasado mes de agosto de 2013 lo que posteriormente sería corroborado gracias a uno de los más avanzados microscopios de barrido adquirido por y situado en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM). “El Sudario –prosiguió en sus declaraciones el científico- es un gran desconocido; todo el mundo conoce la Síndone de Turín, pero al fin y al cabo contuvieron el cadáver de la misma persona, y hasta donde hemos podido investigar, científicamente no hay nada en contra de que esta persona fuese Jesús de Nazaret”, fue la sorprendente declaración. Precisamente de los argumentos de la ciencia da cuenta este reportaje informativo de Portaluz. Iniciemos entonces este apasionante periplo considerando… LOS HECHOS QUE LA CIENCIA HA CONFIRMADO ANALIZANDO EL SUDARIO Mediante el estudio hematológico de los fluidos (visibles en manchas) que contiene el Sudario, análisis historiográfico, anatómicos, químicos, palinológicos, diversas pruebas forenses, con microscopio de barrido, escáner, fotográfico y otras investigaciones los científicos evacuaron un informe de conclusiones que EDICES entregó personalmente al entonces cardenal Ratzinger en 2004. Resumidamente el informe señala:
(*): Más adelante se observarían otras coincidencias que se citan con detalle en este reportaje. Entre ellas las que ponen en directa relación a la Síndone (Sabana Santa ) conservada en Turín con el Santo Sudario conservado en Oviedo. Para los lectores interesados en informarse de todo lo descubierto por la ciencia, Periódico Portaluz pone a su disposición el reportaje completo pulsando aquí.
Fuente: portaluz |
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